www. calasanz-pereira.edu.co
Text
48 Mosaico 11ºB
42
Mosaico 11ºA
66
Preescolar
Departamento Lengua Castellana
44
24
Despedida 11ºB
28
PRIMARIA
Revista digital para ver en:
TABLA DE CONTENIDO
Desarrollo Humano
Bachillerato
Matemáticas
Perfiles
Pastoral
Despedida 11ºA
Educación Artística
Humanidades y Lengua Castellana
16
26
Tecnología e Informática
Tinta Joven
Editorial
Educación Física
36
32
86
Calaschool
40
Clic Contenido
30 Ciencias Naturales
Colegio Calasanz
6
116
38
4
46
140
Comunidad Calasancia
Revista Entre Tintas Calasancias 2024
PORTADA
18
138
Prica Prica
Gloria Patricia Alzate Alzate - Daniela Rojas Jaramillo Francy Yulieth Orrego Giraldo - Cristhian Camilo Alzate Montoya Leidy Johana Suárez López - Sofía Ospina Londoño Luz Patricia Otálvaro Ramírez
D
Leonor Zapata Arias
Y es así que, la metáfora del árbol enraizado nos ha invitado a mirar profundamente permitiéndonos descubrir ese lugar donde Dios habita, sostiene y recrea nuestras vidas. Además, el reconocernos fieles a nuestras raíces también hemos podido reconectarnos con nuestra historia personal. Así al conocernos mejor hemos estado más abiertos a escuchas el llamado de Dios. La imagen de la raíz nos ha ayudado bastante a caminar este año y nos viene muy bien para asumir la crisis suscitada con ocasión del terremoto y las perdidas que todos de una u otra forma hemos tenido: perdidas materiales, de la seguridad, de la comodidad y en algunos casos de la vida misma.
5
Especialmente en momentos como estos es cuando las raíces revelan su verdadera importancia. Cuando la tierra se mueve bajo nuestros pies y sentimos que muchas de nuestras certezas desaparecen, necesitamos volver con más fuerza a aquello que nos sostiene. Nuestras raíces familiares, comunitarias y de fe se convierten entonces en el lugar donde encontramos consuelo, fortaleza y esperanza. La familia nos recuerda que no estamos solos; la comunidad nos ayuda a compartir las cargas y a reconstruir juntos; y la fe nos permite descubrir que Dios sigue caminando a nuestro lado aún en medio del dolor y la incertidumbre. Como el árbol que, ante la tormenta, se mantiene firme gracias a sus raíces profundas, también nosotros estamos llamados a aferrarnos a los vínculos, valores y convicciones que nos han dado identidad a lo largo de la vida. Solo desde esas raíces sólidas podremos recuperar la serenidad, volver a sentirnos seguros y encontrar la fuerza necesaria para levantarnos, reconstruir y seguir dando fruto. Y es precisamente en el marco de este significado profundo de nuestro lema TU RAÍZ que los invitamos a disfrutar el contenido de esta nueva edición de ENTRE TINTAS. Cada una de sus páginas recoge experiencias, reflexiones, aprendizajes y testimonios que hablan de quiénes somos como comunidad y de cómo seguimos creciendo juntos, aun en medio de las adversidades. Que esta lectura nos ayude a reconocer nuestras raíces, agradecerlas, fortalecerlas y descubrir en ellas la fuente de esperanza que nos impulsa a seguir construyendo el futuro con fe, solidaridad y compromiso.
Rectora
Jeremías 17,7-8 nos recuerda “Bendito el hombre que confía en el Señor... Será como árbol plantado junto al agua que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor... y nunca deja de dar fruto.”
EDITORIAL
urante el año 2026 hemos estado viviendo el lema TU RAÍZ como una invitación a asumir con compromiso la importancia de estar bien enraizados. Tener razones fuertes que nos sostengan interiormente para permanecer firmes y claros en todos los momentos de la vida.
7
9
DOCENTES BACHILLERATO
8
11
DOCENTES PRIMARIA
10
BACHILLERATO
SERVICIOS GENERALES
13
12
15
ADMINISTRATIVOS
14
En el parque principal de un pueblo había un árbol enorme. No era un árbol cualquiera. Era el árbol. Desde lejos se veía su alta copa verde, grande, abierta como un paraguas gigante sobre la mitad de la plaza. Su tronco era grueso, fuerte, de esos que parecen haber estado allí desde siempre. Las ramas se extendían hacia todos lados, como si quisieran abrazar al pueblo entero. En las tardes, cuando el sol pegaba fuerte, la sombra del árbol era el mejor lugar para descansar: Los abuelitos se sentaban cerca de él para conversar y jugar dominó. Los vendedores ponían sus canastos a la sombra. Los perros se echaban allí, con la lengua afuera, felices de escapar del calor. Los gatos se trepaban a las ramas bajas, creyéndose dueños del mundo. ¿Y los niños…? Sí, los niños del pueblo amaban ese árbol. Debajo de sus ramas jugaban fútbol con un balón viejo, inventaban escondites imposibles, cambiaban las laminitas del mundial, se contaban secretos, se reían de cualquier cosa y hasta hacían competencias para ver quién llegaba más rápido al tronco sin tocar las líneas de las baldosas. Para los muchachos del pueblo, aquel árbol era casi como un amigo. Iván, que tenía trece años, decía que el árbol era “la base”. Allí se reunía con sus amigos después del colegio. Si alguien preguntaba: - ¿Dónde nos vemos? La respuesta era siempre la misma: - Pues, en el árbol. Nadie decía “nos encontramos en el parque”. Nadie decía “al lado de la tienda de don Jorge”. Bastaba decir: “en el árbol”; y todo el mundo entendía. El árbol era el centro del pueblo. Todos lo admiraban. Unos hablaban de sus ramas largas. Otros, de sus hojas brillantes. Otros, de su tronco fuerte. En las fiestas del pueblo, colgaban luces entre sus ramas. En Navidad lo rodeaban con las figuras de los alumbrados. En los días en que los campesinos vendían lo producido en las fincas, su sombra parecía protegerlo todo. Sin embargo, había una parte del árbol que nadie veía. Nadie hablaba de ella. Nadie le tomaba fotos. Nadie decía: - ¡ey, qué raíces tan bonitas tiene el árbol del pueblo! Porque las raíces estaban bajo tierra, como escondidas en silencio. No aparecían en las fotos ni en los videos de las redes sociales. No daban sombra como las ramas. No brillaban como las hojas cuando les daba el sol. No servían para treparse ni para colgar luces. Pero la raíz siempre estaba allí: profunda y firme, como trabajando sin hacer ruido. Un día, sin que nadie lo notara, algo empezó a pasar debajo de la tierra. La raíz empezó a enfermarse. Al principio nadie notó nada. El árbol seguía pareciendo fuerte. La copa más alta todavía se veía grande. El tronco seguía firme. Los niños continuaban jugando debajo de sus ramas, los perros seguían durmiendo a su sombra y las aves seguían cantando alrededor del árbol. Pero bajo la tierra, donde nadie miraba, la raíz se estaba pudriendo poco a poco. Pasaron las semanas. Una mañana, Iván se dio cuenta de algo extraño. Algunas hojas, que antes eran verdes y brillantes, se estaban poniendo amarillas. Pensó que sería por el calor. Después, varias ramas empezaron a verse secas. – Supongo que es algo normal, - dijo a sus compañeros de colegio. Todos los árboles pierden hojas en alguna época del año. Pero esta vez no era normal. Cada día el árbol parecía más triste. Las hojas caían antes de tiempo. Las ramas ya no se veían tan vivas. La sombra se fue haciendo más delgada, como si el árbol ya no tuviera fuerzas para cubrir el parque. Las aves dejaron de hacer nidos allí. Los gatos buscaron otros techos. Hasta los perros, que antes dormían felices junto al tronco, comenzaron a acostarse en otros rincones. La gente empezó a preocuparse. - Qué raro, - decían algunos -. El tronco se ve fuerte.- Tal vez hay que podar las ramas secas - opinaban otros. – Quizás necesita más agua - decían los vendedores ambulantes que frecuentaban el parque principal. Entonces llamaron a doña Teresa, una sabia mujer del pueblo muy entendida en asuntos de plantas, de tierras y de árboles. Había cuidado jardines de casas y parques toda su vida. Caminaba despacio, pero miraba las cosas con una atención especial, como si pudiera escuchar lo que las plantas decían sin hablar. Doña Teresa rodeó el árbol. Tocó el tronco. Miró las hojas. Observó las ramas. Luego se agachó, tomó un poco de tierra con la mano, la olió, la deshizo entre los dedos y se quedó en silencio. Iván y sus compañeros del salón la miraban con curiosidad. - ¿Qué tiene? - preguntó Iván - ¿Se puede salvar? Doña Teresa no respondió enseguida. Se quedó mirando el árbol, no por encima, sino hacia abajo, con los ojos puestos en el suelo. Finalmente dijo: - El problema no está en las hojas. Todos la miraron sorprendidos. - ¿Entonces está en las ramas? - preguntó alguien. - Tampoco - respondió ella. - ¿En el tronco? Doña Teresa negó moviendo ligeramente la cabeza. El problema está en la raíz. Hubo silencio. A Iván le pareció raro. ¿La raíz? Nadie pensaba en las raíces. Nadie las veía. Nadie iba al parque a mirar la raíz. Para él, lo importante del árbol era lo que estaba afuera: el tronco, las ramas, las hojas, la sombra. Doña Teresa pareció adivinar lo que estaban pensando. Es que Ustedes, muchachos, ven lo de arriba – dijo ella con toda claridad. Ven lo bonito, lo grande, lo fuerte. Pero un árbol vive desde abajo. La raíz no se ve, pero es lo que sostiene. No se ve, pero alimenta al árbol. No se ve, pero busca el agua escondida en la tierra. No se ve, pero le da profundidad al árbol. Cuando la raíz se enferma, tarde o temprano todo el árbol se enferma también. Iván se quedó pensativo. Miró el árbol como si lo viera por primera vez. Y de pronto entendió algo: aquel árbol no era fuerte solo porque tuviera un tronco grueso. No era hermoso solo porque tuviera hojas verdes. No daba sombra solo porque sus ramas fueran largas. Todo eso existía porque, bajo tierra, había una raíz profunda que lo sostenía y lo alimentaba. Precisamente, la raíz era la parte invisible del árbol, y quizás por eso, la más esencial. Durante varios días, doña Teresa y algunos habitantes del pueblo trabajaron alrededor del árbol. Revisaron la tierra, limpiaron lo que hacía daño, abrieron espacio para que el agua llegara mejor, protegieron el suelo y cuidaron con paciencia la parte que nadie veía. No fue rápido ni inmediato pues un árbol no se cura de un día para otro. Durante un tiempo siguió viéndose débil. Algunos pensaron que ya no había nada que hacer. Otros se cansaron de esperar. Pero Iván comenzó a pasar cada tarde por el parque. Ya no miraba solo las hojas. Miraba también el suelo. Pensaba en lo que estaba ocurriendo debajo, en silencio. Hasta que una tarde, muchas semanas después, vio algo pequeño: una hoja nueva. Era apenas una hoja verde, casi escondida entre una rama que parecía seca. Pero estaba allí. Viva. Iván se sonrió. No era todavía el árbol de antes, pero era una señal. Poco a poco, otras hojas comenzaron a brotar. Algunas ramas volvieron a tomar fuerza. Las aves regresaron. Los perros también. Los niños volvieron a reunirse bajo su sombra, aunque ahora jugaban con más cuidado alrededor del tronco. Un día, mientras estaban sentados allí, Iván le dijo a sus amigos del colegio: - creo que nosotros también tenemos una raíz. Los demás lo tomaron a chiste, y se burlaron: ¿Una raíz como si fuéramos árboles? Sí – siguió reflexionando Iván. No raíces de tierra, claro. Pero sí algo dentro de nosotros que no se ve pero que nos sostiene. - ¿Como qué? - preguntó una de las compañeras de su curso. Iván se quedó pensando un rato. - Pues creo que como la familia. Como los amigos y los compañeros de verdad. Como lo que creemos. Como lo que aprendemos. Como las personas que nos quieren aunque no seamos perfectos. Como la oración, para quienes creemos en Dios. Como los valores que nos ayudan a no caernos por dentro. Como saber quiénes somos, aunque los demás opinen cualquier cosa. El ambiente entre el grupo de compañeros se tornó un poco más cálido y serio; esta vez nadie hizo chistes. Porque todos entendieron. Así es, amigos y compañeros del Colegio Calasanz de Pereira: a la edad que tenemos cuando pasamos por primaria o bachillerato muchas cosas nos parecen importantes: cómo se ve nuestra figura y nuestro aspecto físico, qué ropa usamos, quiénes nos siguen en las redes sociales, quién nos escribe con más insistencia por WhatsApp, quién nos deja en visto, quién nos invita salir, quién nos ignora o no nos devuelve el saludo, cuántos amigos tenemos, qué piensan los demás de nosotros... Todo eso se nota, y a veces puede ser importante. Pero, a la hora de la verdad, todo eso está “por fuera”, como las hojas y las ramas del árbol. Pero hay cosas más profundas, que no siempre se ven. Lo que llevamos por dentro. Lo que nos sostiene cuando tenemos miedo. Lo que nos ayuda a levantarnos cuando nos equivocamos. Lo que nos recuerda lo mucho que valemos, incluso cuando alguien nos hace sentir menos. Lo que nos alimenta por dentro para no vivir solo buscando aplausos, likes o aprobación. Eso es la raíz; esa es nuestra raíz. Y si la raíz está fuerte, la vida puede crecer. En la historia del parque del pueblo, desde aquel día, el árbol siguió siendo el lugar más querido del pueblo. Pero para Iván ya no era solo un árbol bonito. Era una especie de maestro o profesor silencioso. Le había enseñado que lo más importante no siempre es lo que todos ven:Que una vida no se sostiene solo con apariencia. Que las hojas pueden ser hermosas, las ramas pueden ser grandes y el tronco puede parecer fuerte; pero si la raíz se enferma, todo se debilita. Por eso hay que cuidar la raíz. La raíz de la propia vida. Esa parte profunda donde están los amores verdaderos, la fe, la familia, la amistad sincera, la conciencia, los sueños buenos, la capacidad de pedir perdón, la fuerza para empezar de nuevo y la certeza de que cada persona vale mucho más de lo que muestra por fuera. Porque nadie ve las raíces. Pero sin la raíz, ningún árbol permanece de pie. En el Evangelio Jesús nos lo enseña con toda claridad: la raíz es el amor compasivo de Dios que nos sostiene.
Si la raíz es santa, también lo son las ramas. No eres tú quien sostiene a la raíz, sino que la raíz te sostiene a ti (Rom 11,16.18)
17
El árbol que todos miraban, pero nadie conocía a profundidad
Equipo de Pastoral Colegio Calasanz Pereira
1. ¿Quién es Olga Salgado? Mi nombre es Olga Lucía Salgado Ramírez. Soy de Pereira. Soy una persona tranquila, con gustos simples como caminar, cocinar, interactuar con otros con un buen café, descansar en espacios naturales o conocer sitios diferentes que inviten siempre a la armonía. Igualmente, soy maestra de inglés desde hace 33 años; llegué a la docencia por casualidad, gracias a mi facilidad para ser monitora y al gusto por explicar. Una persona muy allegada a mí, me enseñó a descubrir mi vocación y me dio la oportunidad de comenzar a enseñar en un pequeño instituto de inglés. Con el tiempo, descubrí que mi responsabilidad, claridad, orden y empatía se unían para fortalecer el desarrollo integral de los estudiantes a mi cargo. Mis jefes, coordinadores y rectores fueron encontrando en mí a una profesional comprometida, no solo con la enseñanza del inglés sino con el crecimiento humano, con disposición para aprender, con gran capacidad para concretar ideas, creativa, directa y apasionada por el bilingüismo y el progreso de los estudiantes en otro idioma para que sean ciudadanos del mundo. 2. ¿Cómo ha influido su experiencia como docente de inglés en su enfoque actual como Coordinadora Académica? El aprendizaje del inglés, al ser un idioma bastante concreto, ha facilitado en mí la capacidad de ser práctica, concreta, centrada en lo que considero realmente importante y lo que edifica tanto en el conocimiento como en la vida diaria. Con estas cualidades fortalecidas asumí la coordinación como un servicio desde el año 2022. Me he caracterizado por buscar soluciones, por concretar las tareas y las ideas, por ayudar a otros a fortalecerse desde lo que puedo transmitir por mi experiencia y por impulsar el bilingüismo en el colegio desde hace muchos años, concretando dicho proyecto ahora que me encuentro en la coordinación. 3. ¿Qué aprendizajes obtuvo durante el tiempo que estuvo fuera de la institución y cómo los ha aplicado ahora en su rol de liderazgo? Por razones personales, me retiré de la institución en octubre de 2016. Posteriormente, me trasladé a Medellín, donde trabajé en un campo distinto al de la docencia, aunque siempre vinculada al ámbito educativo como asesora. Durante ese período tuve la oportunidad de visitar diversas instituciones, conocer proyectos innovadores y analizar experiencias exitosas en educación bilingüe que podían implementarse de manera sencilla y efectiva. Asimismo, compartí con docentes de amplia trayectoria, establecí valiosos contactos profesionales y promoví certificaciones internacionales de inglés. Este recorrido me permitió identificar fortalezas en distintos materiales educativos, intercambiar experiencias con directivos docentes y profundizar en aspectos relacionados con la organización institucional, el debido proceso, el aprovechamiento de recursos, la gestión de planes y proyectos, la intensidad horaria y el fortalecimiento curricular. Cada una de estas experiencias reafirmó una convicción que siempre me ha acompañado: los procesos de aprendizaje son dinámicos, flexibles y responden a las necesidades particulares de quienes los viven. Por ello, no pueden entenderse como estructuras rígidas ni medirse únicamente a partir de estándares. Desarrollar el potencial humano implica enfrentar desafíos constantes, pero también descubrir satisfacciones que muchas veces superan cualquier expectativa. Con el tiempo comprendí que todos esos aprendizajes estaban enriqueciendo mi formación profesional de una manera que entonces no imaginaba. Los conocimientos, perspectivas y prácticas que observé en otras instituciones se han convertido hoy en referentes fundamentales para el ejercicio de mi labor como coordinadora. Sin proponérmelo, estaba construyendo una experiencia que más adelante resultaría invaluable para asumir nuevos retos y contribuir al fortalecimiento de la institución. 4. ¿Cómo ha cambiado su perspectiva sobre la enseñanza y el aprendizaje desde que pasó del aula de clases a la coordinación académica? Considero que el mundo en general ha cambiado mucho en los últimos 6 años. Mi visión no cambia por estar coordinando, cambia, como la de todos, por otros aspectos mundiales: la pandemia y el tiempo posterior, la inmediatez de la información, el mal uso de las redes sociales, la situación familiar de muchos de nuestros estudiantes, los nuevos profesionales jóvenes que llegan como maestros, pero se forman en la experiencia con nosotros. Todo eso me hace considerar el tiempo de cambio que se vive en el aula. Los estudiantes que tenemos son producto de algunos de los aspectos que mencioné. Por eso, hoy más que nunca, el acompañamiento a la persona, la formación en valores que en ocasiones parecen contrarios a lo que el mundo promulga, la escucha atenta a las necesidades de otros, el respeto por la diferencia, las reglas claras dentro de las clases, entre otras que promueven las habilidades blandas son imperativas. El conocimiento específico de las áreas puede estar al alcance de todos a través de la IA o internet. Sin embargo, desarrollar habilidades para la vida y la sana convivencia se ha convertido en la prioridad y cogen fuerza cada día. 5. Desde su rol de docente de idiomas. ¿Cómo impulsa la mejora continua en la metodología de la enseñanza del inglés en la institución? En nuestra institución promovemos de manera permanente el fortalecimiento del bilingüismo como una apuesta fundamental para la formación de los estudiantes. Desde mi rol, continúo impulsando iniciativas que contribuyan a consolidar este propósito, entre ellas la preparación de los estudiantes de los grados superiores para la obtención de certificaciones internacionales en inglés. Asimismo, motivo a los docentes de todas las áreas a fortalecer su competencia en una segunda lengua, certificarse y utilizar el inglés de manera natural dentro de sus prácticas pedagógicas. También acompaño la implementación de metodologías como CLIL, favoreciendo la integración del aprendizaje de contenidos y del idioma en el aula. De igual manera, trabajo de forma articulada con la Coordinación de Bilingüismo en la revisión de clases, currículos, planeaciones y procesos de evaluación. Este acompañamiento incluye el apoyo permanente a los docentes vinculados al proyecto bilingüe, con el fin de garantizar la coherencia, la calidad y el fortalecimiento continuo de esta apuesta institucional. 6.¿De qué manera apoya a los docentes para enfrentar los desafíos comunes en el aula (ejemplo, la falta de motivación de los estudiantes o la diversidad de niveles)? Desde mi experiencia y creatividad, busco estrategias que permitan superar dificultades específicas que los profesores traen a mi oficina, ya sea porque los estudiantes necesiten técnicas para estudiar, o porque los maestros busquen alternativas para atender lo que se presenta en el aula. Por ejemplo, la realización de guías, rúbricas para evaluar, listas de chequeo, organización de planes, el trabajo por proyectos, revisión de indicadores, etc, permiten en muchas ocasiones aclarar el panorama y la visión de los docentes. 7. ¿Qué herramientas tecnológicas o innovaciones considera hoy en día más eficaces para la enseñanza del inglés? A pesar de la amplia variedad de herramientas que hoy ofrece el mercado, así como de los cursos, recursos digitales, ejercicios especializados, clases particulares y demás facilidades que brinda la tecnología, sigo convencida de que el aprendizaje de una lengua encuentra su mayor fortaleza en la interacción humana. La experiencia de compartir un espacio de aprendizaje con otras personas favorece no solo el desarrollo de las habilidades comunicativas, sino también la construcción de confianza y seguridad en el uso del idioma. La interacción constante permite superar el temor a equivocarse, fortalecer la expresión oral, enriquecer la escucha activa y consolidar procesos de lectura y escritura de manera más significativa. En definitiva, aprender una lengua es mucho más que adquirir conocimientos lingüísticos; es atreverse a comunicarse, relacionarse y descubrir nuevas formas de comprender el mundo. Hoy, su trayectoria es testimonio de una vida dedicada a la educación, al crecimiento de las personas y al fortalecimiento de nuestra institución. Agradecemos profundamente su entrega, liderazgo y compromiso inquebrantable, que han dejado una huella imborrable en generaciones de estudiantes, docentes y familias. Su legado continúa inspirando a nuestra comunidad educativa y nos recuerda que las raíces más fuertes son aquellas que, además de sostener, ayudan a otros a crecer y florecer.
19
Gracias a su liderazgo, disciplina y constante búsqueda de mejora, ha ido escalando en su desarrollo profesional hasta asumir el rol de coordinadora académica, desde donde continúa aportando a la calidad educativa con visión estratégica y sentido humano. Actualmente lidera el proceso de bilingüismo institucional, impulsando iniciativas innovadoras que fortalecen las competencias comunicativas en una segunda lengua y preparan a los estudiantes para los retos de un mundo globalizado.
Con una trayectoria marcada por el compromiso, la entrega y la vocación de servicio, esta maestra ha construido un camino sólido dentro de la institución, dejando huella en cada etapa de su labor. Inició su recorrido en las aulas, donde se destacó por su exigencia, su pasión por la enseñanza y su capacidad para inspirar aprendizajes significativos.
Por:
Fronteras.
y
Gloria Patria Alzate Alzate. Luz Patricia Otálvaro Ramírez.
Entre Raíces
palabras que cruzan
PERFILES
Itamar Rimarachín – 10°B
A simple vista, una competencia de natación dura apenas unos minutos. Sin embargo, detrás de cada brazada existen años de preparación, sacrificio y constancia. Para muchos deportistas, el camino hacia el alto rendimiento comienza mucho antes de obtener una medalla: nace en la infancia, impulsado por la determinación personal y el apoyo de quienes creen en su potencial. La historia de Salomé Ospina comenzó cuando tenía apenas cuatro años. Sus padres la inscribieron en clases de natación con un objetivo muy sencillo: que aprendiera a nadar. En ese momento, el agua representaba uno de sus mayores temores, por lo que las primeras experiencias fueron desafiantes. No obstante, con el paso de los meses, ese miedo se transformó en confianza y disfrute. Lo que empezó como una actividad recreativa pronto se convirtió en una verdadera pasión. Un profesor identificó sus capacidades y la motivó a asumir la natación desde una perspectiva más competitiva. Así, a los seis años comenzó a participar en competencias y a comprometerse cada vez más con el deporte. Sin embargo, el cambio más significativo llegó a los nueve años, cuando ingresó al mundo del alto rendimiento, enfrentando entrenamientos más exigentes, horarios estrictos y mayores responsabilidades. Asumir este nivel de compromiso no fue un proceso sencillo. Entrenar junto a deportistas de categorías superiores exigía disciplina, resistencia, responsabilidad y la construcción de hábitos sólidos desde una edad temprana. Estas nuevas exigencias también la llevaron a tomar una importante decisión: cambiar de institución educativa para encontrar un espacio que le permitiera equilibrar sus metas deportivas con su formación académica. Fue así como en 2024 ingresó al Colegio Calasanz, donde encontró las condiciones necesarias para desarrollar simultáneamente su proyecto de vida académico y deportivo. Su experiencia plantea una pregunta interesante: ¿cómo logra mantener el equilibrio entre las exigencias del deporte de alto rendimiento y las responsabilidades escolares? La respuesta se encuentra en una rutina cuidadosamente organizada. Salomé inicia sus entrenamientos a las 6:45 de la mañana y los finaliza a las 9:00 a. m., lo que le permite incorporarse a sus clases a las 9:30 a. m. Al finalizar la jornada escolar, retoma sus entrenamientos entre las 3:00 y las 5:00 de la tarde, fortaleciendo constantemente su rendimiento físico y técnico. Además del respaldo institucional, Salomé reconoce que el manejo del tiempo ha sido fundamental para cumplir con ambos compromisos. Afirma que siempre ha sido una estudiante responsable, por lo que aprovecha espacios como los descansos y algunas horas libres para adelantar sus tareas. De esta manera, al llegar a casa puede concentrarse en actividades esenciales para su recuperación, como la alimentación, los estiramientos y el descanso. A pesar de los logros obtenidos, reconoce que el mayor desafío no siempre es físico. Para ella, uno de los aspectos más difíciles ha sido manejar la presión mental de querer que todo salga exactamente como lo planea. Sin embargo, también ha aprendido que el progreso deportivo es un proceso que requiere paciencia, esfuerzo y perseverancia. Entre las muchas enseñanzas que le ha dejado la natación, hay una que considera especialmente valiosa: aprender a no conformarse con lo mínimo. Este deporte le ha enseñado que las oportunidades deben aprovecharse con dedicación y que alcanzar metas importantes exige trabajo constante. Gracias a ello, ha desarrollado una mentalidad orientada al mejoramiento continuo y a la búsqueda permanente de su mejor versión. En cuanto a sus hábitos de vida, Salomé destaca la importancia del descanso. Dormir bien le proporciona la energía necesaria para responder a las exigencias físicas y académicas de cada jornada. Asimismo, procura limitar el uso del celular, dedicando poco tiempo a las pantallas para mantener su concentración en las actividades realmente importantes. La alimentación también ocupa un lugar fundamental dentro de su rutina. Mantiene una dieta enfocada en fortalecer su organismo y favorecer su rendimiento deportivo, consumiendo los nutrientes necesarios para afrontar las demandas de los entrenamientos y las competencias. Mirando hacia el futuro, Salomé tiene objetivos claros y ambiciosos. Entre sus principales metas se encuentran integrar la Selección Colombia, participar en unos Juegos Olímpicos y obtener una beca que le permita estudiar Arquitectura. Aunque prefiere concentrarse en el presente y en su proceso deportivo, trabaja cada día con la convicción de acercarse un poco más a esos sueños. La historia de Salomé Ospina demuestra que el alto rendimiento no se construye únicamente a partir del talento. La disciplina, la constancia, la capacidad de adaptación y el apoyo recibido desde la infancia han sido pilares fundamentales de su trayectoria. Cada entrenamiento representa un paso más hacia sus objetivos y confirma que los grandes resultados suelen ser el fruto de pequeños esfuerzos repetidos con dedicación todos los días.
21
Escrito por:
Disciplina y alto rendimiento en la natación
SALOMÉ OSPINA
CALASANCIO
ORGULLO
20
Escrito por: Daniela Rojas Jaramillo y Leidy Johana Suárez López.
La historia de Gloria Yaneth Hernández en el Colegio Calasanz es, ante todo, una historia que se ha ido tejiendo con el tiempo, con paciencia y con amor por lo que hace. Desde su llegada en febrero de 2007, recuerda ese momento como el inicio de una experiencia que, en sus propias palabras, “ha sido enriquecedora”, un camino en el que ha podido vivir “el verdadero amor calasancio”. Sin embargo, ese comienzo no estuvo libre de emociones encontradas, pues llegó “con muchas expectativas, mucho susto”, enfrentándose a lo desconocido; no obstante, poco a poco fue encontrando su lugar, integrándose a una comunidad que terminaría convirtiéndose en parte esencial de su vida. En ese proceso de adaptación, hubo personas clave que marcaron su camino de manera profunda. Con especial emoción recuerda a María Teresa Mora, a quien describe como “un angelito” que apareció en el momento justo para orientarla. De ella afirma que es “una mujer espectacular” y que gracias a sus palabras logró comprender “el verdadero ideal de Calasanz”. Fue precisamente ese acompañamiento el que le permitió dejar atrás el miedo inicial y aferrarse a una forma de vivir el servicio que, según expresa, ha procurado mantener hasta el día de hoy. A lo largo de los años, su rol en servicios generales ha trascendido lo operativo para convertirse en una forma de participación activa dentro de la vida del colegio. Gloria expresa que lo que la motiva es “ese deseo de participar, de ayudar, de colaborar”, pero también la posibilidad de comprender lo que sucede a su alrededor, de ver “cómo se ayuda, cómo se protege a los niños y cómo se aprende”. De este modo, su trabajo se transforma en una experiencia de conexión constante con la comunidad, en la que cada acción, por pequeña que parezca, adquiere un valor significativo. Esa conexión también se manifiesta en los recuerdos que guarda con especial cariño, momentos sencillos que han dejado una huella imborrable en su corazón. Entre ellos, evoca con nostalgia una escena cotidiana en la que, al recoger limones en el suelo al iniciar la jornada, levantó la mirada y encontró la sonrisa de Goyito, una imagen que, según relata, “se me grabó en la mente, en el corazón y en el alma”. Son este tipo de experiencias las que revelan la profundidad emocional con la que ha vivido su paso por el colegio, donde cada día está cargado de sentido. No obstante, su historia no se limita a su labor diaria, ya que también ha explorado otros espacios que le han permitido descubrir nuevas facetas de sí misma. De manera inesperada, el teatro llegó a su vida gracias a la profesora Maribel Hernández Rodríguez, quien la invitó a participar en una obra cuando ella se encontraba realizando sus labores. Gloria recuerda con sorpresa cómo en ese momento pensó “yo no sé, yo no tengo idea”, pero aceptó el reto cuando la profesora le aseguró: “yo le enseño”. A partir de allí, comenzó un proceso de aprendizaje que la llevó a memorizar libretos y a participar en diversas obras, entre ellas representaciones sobre San José de Calasanz y otras como El Principito. Sobre esta experiencia, afirma que ha sido “una adrenalina increíble, pero muy fascinante”, evidenciando cómo este espacio le permitió crecer, perder el miedo y asumir nuevos desafíos. Al reflexionar sobre su trayectoria, Gloria encuentra en el lema “Tu raíz” una forma clara de entender su vínculo con el colegio. Para ella, esa raíz “viene del amor, del sentimiento que se plantó desde que San José de Calasanz dejó su ideal de servir, de amar y de hacer todas las cosas por amor”. En este sentido, su permanencia no se mide únicamente en años, sino en la manera en que ha interiorizado ese ideal y lo ha llevado a la práctica en su vida cotidiana. Esa misma convicción se refleja en la actitud con la que enfrenta cada día empezando su rutina con un acto de gratitud: “gracias Dios, porque abrí mis ojos, vi la luz, puedo respirar”, lo que le permite mantener una disposición positiva constante. Considera que tiene “infinitos motivos para sonreír” y encuentra en cada persona un reflejo de lo divino, lo que la impulsa a vivir con una actitud de servicio y agradecimiento permanente. Finalmente, su mensaje a la comunidad recoge la esencia de todo su recorrido. Expresa agradecimiento por haber sido acogida y por haber podido permanecer durante tantos años, reconociendo que, a pesar de sus imperfecciones, siempre ha encontrado un lugar en el colegio. Insiste en que el verdadero sentido de la vida calasancia está en “amar y servir con ese amor”, un amor inspirado en Jesús y en San José de Calasanz, que se da sin esperar nada a cambio, pero con la convicción de que nace desde el corazón y responde a las necesidades de los demás. Para Gloria, San José de Calasanz representa, ante todo, la compasión, ese momento en el que decidió mirar a los niños y reconocer sus necesidades. Ese gesto, según ella, constituye el legado más importante y la motivación para seguir adelante. Así, su historia se consolida como una raíz firme dentro del Colegio Calasanz: una raíz que no siempre es visible, pero que sostiene, nutre y da vida a una comunidad entera a través del amor, la entrega y la fe.
23
22
Gloria Yaneth Hernández:
Una raíz que sirve, ama y florece en cada rincón del Calasanz
Introducción: Detrás de cada persona hay una historia, recuerdos, aprendizajes y personas que han dejado huella. Esas son nuestras raíces: aquello que nos ha formado, nos inspira y nos acompaña cada día. En el Departamento de Desarrollo Humano quisimos abrir un pequeño espacio para compartir un poco de quiénes somos más allá de nuestro rol en el colegio. Porque antes de acompañar a otros, también hemos sido acompañadas; antes de escuchar, también hemos necesitado ser escuchadas. Los invitamos a conocer un poco de nuestra historia y, mientras ven este video, a pensar también en las suyas. ¿Cuáles son esas raíces que hoy les dan fuerza para seguir creciendo? Cierre: Nuestras raíces están en las personas que nos han enseñado, en los momentos que nos han transformado y en los valores que elegimos vivir cada día. En este año, los invitamos a detenerse por un momento y mirar hacia adentro. A agradecer esas raíces que los sostienen, a cuidar su bienestar, a fortalecer los vínculos que les hacen bien y a seguir sembrando, con cada acción, aquello que quieren dejar en los demás. Desde el Departamento de Desarrollo Humano seguiremos aquí para escucharlos, acompañarlos y recordarles que cuidar de nuestras raíces también es una forma de crecer.
25
Área de Desarrollo Humano Colegio Calasanz Pereira
27
Cuando hablamos de raíz, pensamos en los inicios, en los fundamentos que dan origen a la creación y a la formación. Las raíces permiten forjar, dar continuidad y expansión a todo aquello de lo que hablamos. Son, entonces, los cimientos que sostienen lo que somos y aquello que estamos llamados a construir. Bajo esta reflexión, el lema institucional del año 2026 nos invita a volver la mirada hacia nuestros orígenes, reconociendo que crecer también implica comprender de dónde venimos, cuáles han sido nuestros procesos y qué elementos han fortalecido nuestra identidad como comunidad educativa. Desde el Departamento de Educación Artística, consideramos que el proceso artístico de nuestros estudiantes está profundamente ligado a sus primeros pasos formativos, fortaleciendo, desde temprana edad, habilidades blandas que se consolidan a lo largo de su trayectoria escolar. Este proceso tiene continuidad en las clases de educación artística, permitiendo que los estudiantes materialicen sus habilidades por medio de la pintura, la música, el teatro y la danza. Entendemos que el arte no solo desarrolla capacidades técnicas o expresivas; también construye formas de relacionarnos con el entorno. Por ello, estos procesos se reflejan en la formación de una conciencia social, ambiental y crítica frente a la realidad, promoviendo la sensibilidad, el respeto, la empatía, la creatividad y la capacidad de apreciar la diversidad. Todo ello favorece la transversalidad del conocimiento y la conexión entre el pensar, el sentir y el expresar a través de diversas manifestaciones. El arte permite liberar sentimientos, pensamientos e ideas que surgen de la reflexión. Y esta reflexión nace en la observación, el análisis y la comparación entre lo vivido y lo presente; es decir, en la unión de nuestra realidad con nuestras raíces, que se convierten en uno de nuestros mayores valores. Los frutos de este proceso, que inicia desde edades tempranas, se van recogiendo progresivamente: desde el momento en que comienza una actividad específica hasta su culminación en un resultado concreto. Dichos resultados, con el crecimiento, la madurez y el paso de los años, adquieren mayor forma y sentido, materializándose en proyectos artísticos capaces de generar satisfacción, motivación y mensajes significativos tanto para quienes los crean como para quienes los contemplan. En este camino también aparecen los retos: el miedo a fallar, la vergüenza o el temor a las críticas. Sin embargo, estas dificultades forman parte esencial del proceso formativo integral de cada persona, pues es precisamente allí donde se fortalecen la confianza, la resiliencia y la capacidad de crear con autenticidad. Consideramos, al igual que san José de Calasanz, que «la buena educación de los jóvenes es el ministerio más digno, más noble, más meritorio y más beneficioso». Por ello, buscamos que cada estudiante logre conectar con su ser, sus emociones y sus experiencias, para que, por medio del arte, pueda expresar su manera de ver y habitar el mundo. Así, procuramos forjar en ellos una visión humanista que continúe fortaleciendo sus habilidades en beneficio propio y de los demás, con el propósito de formar cada día mejores personas: seres humanos más sensibles, empáticos, reflexivos y comprometidos con su entorno. Porque fortalecer las raíces también significa reconocer que educar desde el arte es sembrar sensibilidad, cultivar humanidad y permitir que cada estudiante florezca desde aquello que lo hace único.
DOCENTES: DEPARTAMENTO DE EDUCACIÓN ARTÍSTICA. KATHERINE TOSCANO – YONNIER MONTOYA.
San Faustino Míguez fue un sacerdote escolapio español cuya vida se destacó por la profunda unión entre fe, ciencia y educación. Su nombre de pila fue Manuel Míguez González; nació el 24 de marzo de 1831 en Xamirás (Orense, España). Ingresó desde joven en la Orden de las Escuelas Pías (escolapios), fundada por san José de Calasanz, con el propósito de dedicarse a la formación integral de niños y jóvenes. Su trayectoria se caracterizó por un compromiso constante con la enseñanza, el servicio pastoral y una notable pasión por la investigación científica, especialmente en el campo de la botánica. Desde sus primeros años como religioso, Faustino Míguez se destacó como docente en distintos colegios escolapios de España. Fue un educador comprometido, convencido de que la educación debía abarcar no solo la dimensión intelectual, sino también la formación moral y espiritual de la persona. En este sentido, su vocación pedagógica estuvo siempre guiada por el carisma calasancio, centrado en la atención preferencial a los más necesitados y en la promoción de una educación de calidad accesible para todos. Uno de los aspectos más significativos de su vida y obra fue la fundación de la congregación de las Hijas de la Divina Pastora, conocidas como las Mujeres Escolapias, en 1885. Esta obra nació de su profunda preocupación por la educación de las niñas, un ámbito que en su época no recibía la atención necesaria. San Faustino comprendió que la formación femenina era esencial para el desarrollo de la sociedad y que debía ofrecerse con la misma calidad y profundidad que la educación masculina. La creación de esta congregación representó un aporte innovador y valiente, ya que respondía a una necesidad social urgente: brindar a las niñas y jóvenes una educación cristiana integral que las formara tanto a nivel académico como humano. Las Mujeres Escolapias asumieron el carisma escolapio adaptado al contexto femenino, extendiendo la misión educativa a diversos lugares dentro y fuera de España. Hoy en día, esta congregación continúa su labor en múltiples países, manteniendo vivo el legado de su fundador mediante la educación, la evangelización y el servicio a las comunidades más vulnerables. Además de su labor educativa y de ser el fundador de la obra escolapia femenina, san Faustino Míguez fue también un destacado científico, especialmente en el campo de la botánica. Su interés por la naturaleza lo llevó a realizar importantes estudios sobre plantas medicinales, motivado tanto por la curiosidad científica como por el deseo de aliviar el sufrimiento humano. Durante su vida recopiló, clasificó y analizó numerosas especies vegetales, investigando sus propiedades terapéuticas. Su trabajo científico se concretó en la creación de preparados medicinales elaborados a partir de plantas, los cuales fueron utilizados con éxito en el tratamiento de diversas enfermedades. Esta faceta de su vida revela su visión integral del ser humano, en la que el cuidado del cuerpo y del espíritu forman una unidad inseparable. Para él, la ciencia no estaba en oposición a la fe, sino que ambas eran caminos complementarios hacia la verdad y el servicio al prójimo. El legado de san Faustino Míguez es, por tanto, profundamente significativo en varios ámbitos. En el campo educativo, dejó una huella imborrable a través de su dedicación como maestro y fundador, promoviendo una educación inclusiva, integral y basada en valores cristianos. Su impulso a la educación femenina fue especialmente relevante, contribuyendo a la dignificación y promoción de la mujer en la sociedad de su tiempo. En el ámbito científico, su contribución a la botánica aplicada a la medicina destaca por su carácter práctico y humanitario. Su trabajo refleja una mentalidad abierta al conocimiento y comprometida con el bienestar de las personas, especialmente de aquellas más necesitadas. San Faustino Míguez falleció el 8 de marzo de 1925, dejando tras de sí una vida ejemplar marcada por la coherencia, la entrega y el amor al prójimo. Fue canonizado por el papa Francisco en 2017, reconocimiento que confirma la santidad de su vida y la vigencia de su mensaje. Hoy es recordado como un hombre adelantado a su tiempo, capaz de integrar fe y ciencia, educación y servicio, tradición e innovación. Finalmente, es importante resaltar que la figura de san Faustino Míguez constituye un modelo de compromiso integral con la sociedad. Su labor como fundador de las Mujeres Escolapias y su dedicación a la botánica muestran cómo una vida entregada puede transformar realidades y dejar un legado duradero. Su ejemplo continúa inspirando a educadores, científicos y creyentes, invitándolos a trabajar por un mundo más justo, humano y solidario. En este sentido, su propuesta educativa no solo se basa en principios académicos, sino también en una profunda dimensión humana y espiritual. Así lo expresa al ofrecer una orientación clave para el educador: «Sé como un ángel de la guarda para la persona a la que estás educando». Con ello, el padre Faustino invita a valorar, cuidar y acompañar con amor y respeto a cada estudiante, protegiéndolo de cualquier mal y cumpliendo esta misión con «noble y maternal cariño», sin dejar de vivir en constante unión con Dios. Con el propósito de resaltar el legado del santo fundador, el Colegio Calasanz de Pereira decidió dar su nombre a los laboratorios de la institución, como reconocimiento a su valiosa contribución en los ámbitos científico y educativo.
Referencias bibliográficas:
Catholic.net. (s. f.).Faustino Míguez, santo. Recuperado junio de 2026 dehttps://es.catholic.net/op/articulos/34916/faustino-miguez-santo.html Instituto Calasancio Hijas de la Divina Pastora. (s. f.).Espiritualidad y pedagogía de San Faustino Míguez. Recuperado junio de 2026 dehttps://www.institutocalasancio.es Orden de las Escuelas Pías. (s. f.).Faustino Míguez. Recuperado junio de 2026 de https://scolopi.org/en/faustino-miguez/[scolopi.org] Archidiócesis de Sevilla. (2024).Religiosas calasancias: Hijas de la Divina Pastora. Recuperado junio de 2026 de https://www.archisevilla.org/religiosas-calasancias/[archisevilla.org]
29
Departamento de Ciencias Naturales Colegio Calasanz Pereira
la
Transformando vidas, desde
ciencia
San Faustino Míguez:
fe
Coordinador de Área de Educación Física, Recreación y Deportes del Colegio Calasanz Pereira Profesional en Ciencias del Deporte y la Recreación (UTP) Maestrante en Actividad Física y Deporte (UAM)
1. Medina A, Domínguez MC. Metodología didáctica y formación de competencias.Rev Educ. 2016;(371):105-32. 2. Lloyd RS, Cronin JB, Faigenbaum AD, Haff GG, Howard R, Kraemer WJ, et al. National Strength and Conditioning Association position statement on long-term athletic development. J Strength Cond Res. 2016;30(6):1491-509. 3. Faigenbaum AD, Lloyd RS, MacDonald J, Myer GD. Citius, Altius, Fortius: beneficial effects of resistance training for young athletes.Br J Sports Med. 2016;50(1):3-7. 4. Herrera D, Castro J. Conocimiento pedagógico y didáctico de los entrenadores de categorías formativas en Bogotá.Lúdica Pedagógica. 2021;(34):22-35. 5. Brenner JS; American Academy of Pediatrics Council on Sports Medicine and Fitness. Overuse injuries, overtraining, and burnout in child and adolescent athletes. Pediatrics. 2016;138(1):e20162123. 6. Mosher A, Till K, Fraser-Thomas J, Baker J. Revisiting early sport specialization: a critical review. Sports Med. 2021;51(3):459-71. 7. Côté J, Hancock DJ. Evidence-based policies for youth sport programmes.Int J Sport Policy Polit. 2016;8(1):51-65.
Juan Manuel Giraldo Obando.
En los patios y canchas de nuestro colegio se despliega una energía desbordante. Niños y jóvenes corren, saltan, compiten y sueñan, llenando estos espacios de alegría, talento, imaginación, inventiva y firuletes. Sin embargo, este fenómeno cambia abruptamente al cambiar de escenario y trasladarlos a diferentes centros deportivos de la ciudad de Pereira en donde los procesos formativos de estos pequeños enfrentan obstáculos que suelen ser infranqueables ya que, tras el silbato se encuentran sesiones calcadas del alto rendimiento adulto, escasa sensibilidad evolutiva y una obsesión por el marcador que sepulta el proceso formativo. De este modo, desde mi formación académica y a la vez desde la experiencia obtenida en más de 20 años involucrado en procesos de formación deportiva, me permito realizar una crítica constructiva que devuelva al deporte infantil y juvenil a su verdadera vocación pedagógica. Conviene comenzar por las definiciones que enmarcan esta reflexión. En el terreno educativo, la didáctica es la ciencia que estudia el proceso de enseñanza‑aprendizaje, preguntándose no solo quéenseñar, sino cómo, cuándo y a quién. La metodología, por su parte, representa el conjunto de estrategias, técnicas y procedimientos que el docente elige para facilitar la adquisición de saberes. Medina y Domínguez definen la metodología como la vía para organizar y estructurar la actividad a enseñar, mientras que la didáctica proporciona los principios científicos que la sustentan, siempre en función del sujeto que aprende. Sin este anclaje, la enseñanza se convierte en un monólogo estéril (1). Es imprescindibles entender que en el deporte formativo un campo de fútbol, baloncesto, voleibol o una pista de atletismo, son una extensión del aula o salón de clases en donde los principios didácticos no caducan; por el contrario, se vuelven imprescindibles. El Modelo de Desarrollo Atlético a Largo Plazo de Lloyd et al. insiste en que antes de cualquier especialización hay que construir una amplia base motora (2). Existen ventanas sensibles de entrenabilidad que la ciencia reciente ha perfilado con mayor precisión: la infancia constituye un período crítico para el desarrollo de la coordinación neuromuscular y la alfabetización motriz, mientras que la adolescencia temprana ofrece una oportunidad óptima para la fuerza y la velocidad (2). Faigenbaum et al. añaden un principio que todo entrenador escolar debería grabar: “las cargas de entrenamiento deben ajustarse a la edad biológica y no a la cronológica, respetando los picos de crecimiento individuales”. Ignorar estas ventanas implica desperdiciar posibilidades de desarrollo que la biología no concederá dos veces (3). A pesar de la evidencia, abundan los entrenadores que carecen de una formación sólida en pedagogía, didáctica y metodología. Un estudio reciente realizado en clubes deportivos de Bogotá reveló una realidad inquietante: apenas el 22 % de los técnicos de categorías formativas había recibido capacitación sistemática en didáctica, mientras que el 65 % estructuraba sus sesiones exclusivamente a partir de su experiencia como ex deportistas (4). Esta desconexión entre el saber disciplinar y el saber enseñar genera una programación intuitiva que confunde actividad con aprendizaje significativo. Uno de los errores más nocivos es trasplantar, sin mediación, los sistemas de entrenamiento propios de deportistas maduros. La periodización clásica de Matveev, diseñada para organismos que han cerrado su ciclo de crecimiento, se aplica con frecuencia en categorías sub‑12 y sub‑14. Al respecto, la Academia Americana de Pediatría es contundente al mencionar que la imposición de cargas propias del alto rendimiento adulto sobre estructuras musculoesqueléticas en desarrollo es una de las principales causas de lesiones por sobreuso, fatiga crónica y abandono precoz del deporte (5). La prisa por conseguir un físico imponente o una resistencia impropia de la etapa no solo es anti‑pedagógica, sino médicamente irresponsable. A la mala planificación se suma una filosofía perversa: ganar el sábado cueste lo que cueste. Mosher et al. en una revisión exhaustiva de la literatura, demuestran que la especialización deportiva temprana, impulsada por la búsqueda de resultados a corto plazo, reduce la diversidad motriz, estanca la evolución táctica y multiplica el riesgo de agotamiento emocional (6). Cuando los progresos técnicos paulatinos y la maduración de la inteligencia de juego quedan supeditados a un trofeo escolar, se siembran frustración y abandono. En Colombia, la cultura de los torneos infantiles y juveniles intensifica esta presión, desplazando el aprendizaje de largo plazo por resultados inmediatos y efímeros. Quizá la pérdida más silenciosa sea el desprecio por el disfrute y el juego. Côté y Hancock actualizaron los postulados del juego deliberado y recuerdan que las actividades lúdicas flexibles, gobernadas por los propios niños y cargadas de motivación intrínseca, constituyen el pilar para cultivar la creatividad táctica y el amor duradero por el deporte (7). Sin embargo, en muchas sesiones formativas reina el ejercicio analítico descontextualizado —filas interminables para realizar un determinado gesto técnico, circuitos cerrados sin oposición— que no educan la toma de decisiones. Suprimir la lógica interna del juego en nombre de una falsa “seriedad” es despojar al niño de su principal motor para aprender. Sobre la base de la evidencia disponible, se proponen líneas de acción concretas: Qué hacer: - Construir sesiones alrededor de situaciones jugadas, con oposición y decisiones tácticas. - Respetar la variabilidad biológica: utilizar la maduración somática como criterio para agrupar y dosificar cargas. - Plantear microciclos que alternen estímulos variados con abundante recuperación. - Incluir el juego deliberado como herramienta metodológica diaria, al menos hasta los 13 años. - Evaluar el progreso técnico‑táctico mediante rúbricas cualitativas, no solo por el resultado del partido. Qué no hacer: - Copiar planes de entrenamiento de deportistas de élite adulta. - Castigar los errores con ejercicio físico, pues se asocia el movimiento al castigo. - Especializar en un único deporte antes de los 12‑13 años. - Utilizar sistemas de competición adulta (tablas de clasificación, presión por el ascenso) en categorías infantiles. - Ignorar la voz del niño: las ganas de jugar, de reír y de sentirse competente son termómetros que ningún cronómetro puede sustituir. El deporte infanto-juvenil no necesita técnicos que fabriquen pequeños gladiadores del resultado; necesita educadores capaces de leer las etapas evolutivas, que conviertan cada práctica en una experiencia significativa. La evidencia científica de los últimos diez años es rotunda: formar entrenadores con profundos conocimientos pedagógicos, rediseñar los programas de las ligas colegiales y devolver la lúdica al centro de la sesión no es una concesión romántica, sino una decisión basada en la ciencia. Solo así el deporte será un espacio de libertad, crecimiento y cultura, y no una fábrica precoz de decepciones.
31
30
Departamento de Educación Física, Recreación y Deportes Colegio Calasanz Pereira
I. Las raíces de la fe como brújula interior En la tradición calasancia, la fe no es un adorno del currículo: es el suelo desde el cual crece todo lo demás. Nuestros estudiantes aprenden desde temprano que conocerse a sí mismos y conocer a Dios son dos movimientos del mismo viaje. Este principio, lejos de resultar ajeno al mundo digital, adquiere una urgencia renovada cuando las redes sociales construyen identidades fragmentadas y los influenciadores dictan aspiraciones de consumo más que vocaciones de servicio. El discernimiento desde la fe no implica apartar la mirada del mundo, sino mirar el mundo con una profundidad que las tendencias no pueden ofrecer. La inteligencia artificial puede sugerir opciones profesionales basadas en habilidades medibles. Pero no puede sostener el silencio necesario para escuchar la voz interior. Ahí, precisamente, la comunidad educativa calasancia abre un espacio diferenciador: la formación espiritual, el acompañamiento y potenciamiento de lashabilidadescomo método de autoconocimiento, a través de una metodología breve, sencilla y eficaz que los lleva a vivir en plenitud siguiendo la voz del espíritu y transformando la sociedad al poner al servicio de los demás sus dones y talentos. II. El trabajo por roles y la metodología STEAM: aprender haciendo quién se es. Una de las apuestas más significativas desde el departamento de tecnología e informática del colegio Calasanz Pereira en los últimos años ha sido la consolidación del trabajo por roles dentro de la metodología STEAM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas). Lejos de tratarse de una moda pedagógica importada, esta metodología encaja de manera orgánica con el principio fundacional escolapio de aprender en la práctica, desde la vida real. Cuando un estudiante asume el rol de diseñador en un proyecto colaborativo, o el de programador, comunicador, líder de equipo o investigador, no está simplemente ejecutando una tarea académica. Está habitando una manera de relacionarse con el conocimiento y con los demás. Y en esa habitación cotidiana, algo se revela: lo que disfruta, lo que le cuesta, lo que lo conecta con otros, lo que le genera la satisfacción silenciosa de haber contribuido a algo más grande que sí mismo. La tecnología, en este marco, no sustituye al maestro ni al proceso formativo. Se convierte en territorio de exploración vocacional. Un estudiante que aprende a programar no está necesariamente descubriendo su profesión; está descubriendo su relación con la lógica, la paciencia, la creatividad y la resolución de problemas. Otro que lidera la fase de comunicación de un proyecto descubre que su talento está en traducir ideas complejas en palabras accesibles. Eso es orientación vocacional encarnada, no teórica. «La vocación se reconoce menos en lo que pensamos acerca de ella que en la respuesta cotidiana que damos a aquello que la vida nos pide». (Paráfrasis libre inspirada en las reflexiones de Viktor Frankl sobre el sentido y la responsabilidad personal). III. Aportar al mundo desde el propósito descubierto El discernimiento vocacional sería incompleto si terminara en el yo. La tradición escolapia siempre ha insistido en que los dones, talentos, capacidades son un regalo que viene de Dios, al mismo tiempo, un regalo para compartir a la comunidad. Por eso, la tercera gran línea del proceso calasancio consiste en proyectar el propósito descubierto hacia el entorno: el barrio, la ciudad, el planeta. En Calasanz Pereira, los proyectos finales de STEAM tienen una dimensión de impacto real. No se diseñan prototipos para una nota: se construyen soluciones para necesidades concretas del contexto local. Esto genera en el estudiante una experiencia transformadora: la de sentirse útil, no solo competente. El joven que diseña una solución de acceso a agua limpia para una comunidad rural, que crea contenidos educativos para niños de primaria o que desarrolla una aplicación para personas adultas mayores, está comenzando a vivir su vocación, aunque aún no tenga claro su nombre profesional. En tiempos de inteligencia artificial, la pregunta que más importa no es qué puede hacer una máquina, sino qué puede hacer un ser humano que ninguna máquina puede reemplazar: amar, comprometerse, arriesgarse por otro, dar sentido al sufrimiento, construir comunidad. El Colegio Calasanz apuesta por una educación que forme precisamente esa humanidad radical, convencida de que los jóvenes que descubren su propósito desde la fe, la experiencia y el servicio son los que más necesita el mundo.
33
Vivimos una época en donde las pantallas median cada vez más las relaciones humanas y donde el futuro profesional se reinventa casi con la misma velocidad con que se actualizan las aplicaciones. Frente a este paisaje, surge una pregunta que no puede resolverse con ningún modelo de lenguaje: ¿a qué estoy llamado? ¿Qué hace que mi vida tenga sentido más allá de lo que soy capaz de producir? El Colegio Calasanz de Pereira ha venido tejiendo, desde su carisma escolapio, una respuesta pedagógica a ese interrogante. No una respuesta cerrada ni definitiva, sino una invitación al camino: el discernimiento vocacional entendido no como un test de orientación profesional, sino como un proceso profundamente humano, espiritual e intelectual que atraviesa cada aula, cada proyecto y cada relación formativa.
"
ARTIFICIAL
La vocación no es un destino que se alcanza; es una dirección que se elige cada día, y Calasanz camina esa dirección junto a sus estudiantes.
DISCERNIENDO LAS VOCACIONES EN UN MUNDO DE
INTELIGENCIA
Departamento de Tecnología e Informática Colegio Calasanz Pereira
35
34
Honrar la raíz para
Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores.Freire, P. (1996). Pedagogía de la autonomía: Saberes necesarios para la práctica educativa. Siglo XXI Editores
transformar el futuro
Por: Sofía Ospina Londoño Docente de Español y Literatura
Hablar de la raíz es hablar de lo esencial, de aquello que no siempre se ve, pero que sostiene, nutre y da sentido. Sin embargo, desde una perspectiva crítica, detenernos en la raíz no es solo un acto de introspección, sino también un ejercicio de conciencia. En un mundo que constantemente nos invita a mirar hacia afuera, volver a la raíz implica leer nuestra propia realidad. Como afirma Freire, “la lectura del mundo precede a la lectura de la palabra” (Freire, 1970), recordándonos que comprendernos a nosotros mismos es también comprender el contexto que nos ha formado. Así, la raíz no se trata únicamente del origen, sino también del proceso. Es memoria, historia y vínculo, pero también es construcción. En este sentido, en cada uno de nosotros habitan relatos familiares, culturales y emocionales que se manifiestan en nuestras decisiones, en nuestras palabras y en la forma en que nos relacionamos con los demás. Por ende, el reconocimiento de estas voces es un acto de conciencia crítica. Nuestra raíz, entonces, no es individual ni aislada: es profundamente relacional. Desde esta mirada, reconocer la propia raíz implica un ejercicio de identidad, pero también de posicionamiento. Nos permite comprender quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir, no como un destino fijo, sino como una posibilidad en construcción. No se trata de anclarnos en el pasado, sino de asumirlo críticamente. En palabras de Freire, “la educación no cambia el mundo, cambia a las personas que van a cambiar el mundo” (Freire, 1996). Reconocer la raíz es, en ese sentido, el primer paso para transformar la realidad. En el contexto educativo, esta reflexión adquiere una dimensión aún más profunda. Cada estudiante, docente y miembro de la comunidad porta una raíz única, irrepetible, que merece ser reconocida y escuchada. En las aulas conviven historias diversas, distintas formas de ver el mundo y múltiples maneras de aprender y sentir. Esta diversidad no es un obstáculo, sino una riqueza que solo puede florecer cuando se construyen espacios de diálogo auténtico. En este sentido, educar no puede reducirse a la transmisión de contenidos. Educar es, ante todo, un acto de encuentro y de creación. Es generar las condiciones para que cada persona pueda leer su realidad, cuestionarla y transformarla. Es acompañar procesos en los que cada estudiante se reconoce como sujeto activo. Como lo expresa Freire, “enseñar no es transferir conocimiento, sino crear las posibilidades para su propia producción o construcción” (Freire, 1996). Por ello, el rol del docente trasciende la función de transmisor de saberes. El docente es mediador, acompañante y generador de diálogo. Su palabra, su escucha y su actitud pueden abrir caminos o cerrarlos. Desde esta perspectiva, enseñar implica una responsabilidad ética. La relación pedagógica, entonces, no es vertical, sino profundamente humana y transformadora. Asimismo, la familia y la comunidad forman parte fundamental de esta construcción de la raíz. Son espacios donde se configuran las primeras experiencias de sentido, pertenencia y afecto. Cuando escuela, familia y comunidad dialogan, se fortalecen las condiciones para una educación más humana. Porque, en coherencia con Freire, educar es siempre un acto situado, vinculado a la vida y a la realidad concreta de las personas (Freire, 1970). Ahora bien, cuidar la raíz implica también cuestionarla. Preguntarnos de qué está hecha, qué la fortalece, qué la limita. No todas las raíces han crecido en las mismas condiciones: algunas han encontrado suelos fértiles, mientras que otras han debido resistir en contextos adversos. Reconocer esta realidad nos invita a construir entornos educativos más justos, coherentes con la idea de que la educación debe ser una práctica de la libertad, no de la reproducción de desigualdades. En este camino, el error deja de ser un fracaso para convertirse en una posibilidad. Es parte del proceso de aprendizaje y transformación. Un entorno educativo verdaderamente formativo es aquel que acoge el error y lo resignifica, entendiendo que el aprendizaje es un proceso en construcción constante. Hablar de la raíz es, entonces, hablar de humanidad, pero también de transformación. Es reconocer que cada persona es portadora de una historia, pero también protagonista de su propio proceso. Educar no es moldear, sino acompañar el florecimiento de cada sujeto desde su singularidad. Porque, como diría Freire, se trata de formar sujetos capaces de leer el mundo y reescribirlo (Freire, 1970). Porque comprender la raíz no es quedarse en el pasado, sino asumirla críticamente para proyectarse hacia el futuro. Es encontrar en ella no solo un origen, sino una fuerza: la fuerza de crecer con sentido, con conciencia y con esperanza.
37
Departamento de Español y Literatura Colegio Calasanz Pereira
El área de Matemáticas acoge esta invitación a reconocer aquello que fortalece y da sentido al crecimiento personal, académico y humano de cada estudiante calasancio. En este marco, la raíz simboliza el origen, los valores, los principios y las bases que permiten construir una vida firme y con propósito. “Your roots” se relaciona con la importancia de fortalecer los conocimientos fundamentales y desarrollar habilidades que acompañarán al estudiante a lo largo de su vida. Así como un árbol necesita raíces fuertes para crecer y sostenerse, el aprendizaje matemático requiere de bases sólidas, construidas a partir de la disciplina, el esfuerzo, la responsabilidad y la perseverancia. Este enfoque también invita a reflexionar sobre los valores que identifican a nuestra comunidad. La matemática no solo enseña números, fórmulas y procedimientos; también forma estudiantes capaces de pensar críticamente, resolver problemas, trabajar con orden y enfrentar los retos con seguridad y confianza. Cada ejercicio desarrollado y cada meta alcanzada representan un proceso de crecimiento que se origina en las raíces fortalecidas día a día en el aula. Además, “tu raíz” nos recuerda la importancia de reconocer quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir. En este sentido, desde el departamento buscamos que los estudiantes construyan bases firmes para su proyecto de vida, fortaleciendo su autonomía, su capacidad de análisis y su compromiso con la excelencia, en consonancia con el estilo educativo de Calasanz. Durante este año, el área invita a cada estudiante a cuidar y fortalecer su raíz mediante el aprendizaje constante, los valores y la dedicación, comprendiendo que unas bases sólidas permiten crecer con seguridad. De esta manera, se busca guiar el proceso formativo para que nuestros estudiantes se conviertan en personas capaces de transformar positivamente su entorno.
39
Raíces firmes, pensamiento que transforma.
Departamento de Matemáticas Colegio Calasanz Pereira
Las matemáticas que fortalecen tu origen y proyectan tu destino.
English Teacher
Departamento de Idiomas Colegio Calasanz Pereira
Francy Nathalie Sierra Ríos
"Every good tree bears good fruit." (Matthew 7:17)
Your Roots: The strength that helps us grow
Throughout this year, we have been called to determine who we are beneath, think about what truly matters, where our identity is founded, be courageous to identify"Your Roots": But, how all this experience starts? A fruit seed provides a meaningful example of what roots represent and where they come from. It is the invitation to discover how hidden within every seed lies the potential to grow, flourish, and become something extraordinary. In the same way, each of us has been blessed by God with unique gifts, talents, and qualities. These gifts are like seeds that require care, dedication, and faith to be developed. Recognizing them, nurturing them, and believing in our ability to make them flourish are fundamental steps toward personal growth. To think about the very beginning, the formation of our roots is deeply connected to our family, our beliefs, our experiences, and the significant people who have accompanied us throughout life. These influences help shape our identity, guide our decisions, and provide us with the strength to remain firm in the face of adversity. They become the foundation upon which we build our character and our future. However, these findings are not worth to be underground. As teachers at Colegio Calasanz Pereira, we have witnessed the importance of valuing every dimension of our lives and continuing to cultivate the gifts that God has entrusted to us. Often, the demands of everyday life distract us from recognizing the treasures we possess—those talents, values, and opportunities that give deeper meaning to our existence. Taking time to reflect on these gifts allows us to appreciate our purpose and the path we are called to follow. Mainly, if we are called to share, guide and accompany each one of the students who belong to our classrooms. The call to serve others and to embrace our vocation resonates constantly within us. Every person is invited to discover a purpose and to fulfil it with love, commitment, and enthusiasm in function of others. When we live according to this calling, life acquires a profound sense of meaning, and our actions become a source of positive impact on those around us, especially our children and teenagers. As a matter of fact, experience has taught us that personal growth is not simply a matter of destiny but of daily cultivation. Just as a gardener tends to plants with patience and perseverance, we must care for our talents, our values, and our faith each day. Likewise, strong roots help to withstand storms; we need a clear understanding of who we are and what we stand for to face life’s challenges. Our roots are not limited to our place of birth or family history. They also include our experiences, knowledge, beliefs, and values. To sum up, in a world characterized by constant change, knowing our roots and remaining connected to them becomes essential. Our roots provide stability, direction, and purpose. They allow us to move forward confidently without losing sight of who we are. Ultimately, it is by strengthening our roots that we can bear good fruit, contribute positively to society, and become the best version of ourselves. As members of the Calasanz community, may we continue nurturing the roots that sustain us, trusting in the gifts God has planted within us, and growing into individuals capable of transforming the world through faith, service, and love to serve the tender plants we are in charge of daily.
41
Mariana Ruíz Saldarriaga
Las raíces son aquello invisible pero esencial que sostiene toda vida
En la educación, hablar de raíces es hablar de la formación integral de nuestros estudiantes: sus valores, su identidad, su manera de relacionarse con el mundo. Como docentes, especialmente desde una mirada inspirada en los valores calasancios, comprendemos que educar no es solo transmitir conocimientos, sino acompañar, amar y formar con paciencia. San José de Calasanz nos enseñó que la educación debe estar basada en el amor, la piedad y las letras, cultivando en los niños la fe, la responsabilidad, la sencillez y el respeto por los demás. Así, cada enseñanza se convierte en una semilla que, bien cuidada, echa raíces profundas. En este proceso, la naturaleza nos ofrece hermosas lecciones, como la de las abejas, que trabajan con dedicación, orden y cooperación, recordándonos el valor del esfuerzo compartido y la importancia de aportar al bien común desde nuestras capacidades. Las abejas no solo producen miel; ellas cumplen una misión fundamental en el equilibrio de la vida: polinizan, cuidan, construyen en comunidad. Su ejemplo nos invita a fomentar en el aula valores como la solidaridad, el trabajo en equipo, la constancia y el sentido de pertenencia. De la misma manera, en la pedagogía calasancia, se busca formar personas comprometidas con su entorno, capaces de servir con amor y humildad. Cada niño es como una pequeña semilla que necesita ser acompañada con ternura, guía y confianza para crecer fuerte. Cuando desarrollamos prácticas pedagógicas centradas en el respeto, la escucha activa y el acompañamiento cercano, estamos nutriendo sus raíces para que puedan enfrentar la vida con firmeza. No se trata solo de enseñar, sino de estar presentes, de comprender sus procesos y de ayudarlos a descubrir lo mejor de sí mismos, tal como las abejas, que, con paciencia, transforman lo simple en algo valioso. La Palabra de Dios nos regala una imagen muy clara de lo que significa tener raíces fuertes: “Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Salmos 1:3). Este versículo nos invita a reflexionar sobre la importancia de estar bien sembrados, bien guiados y bien acompañados. En la práctica educativa, esto se traduce en crear ambientes amorosos, seguros y enriquecedores, donde los niños puedan desarrollarse plenamente. Así como el árbol necesita agua constante y raíces profundas, nuestros estudiantes necesitan afecto, orientación y valores firmes que los sostengan. Educar desde el carisma calasancio es, entonces, sembrar esperanza, formar corazones sensibles y construir poco a poco una sociedad más justa y humana. Y como las abejas que trabajan silenciosamente, pero con gran impacto, nuestra labor docente, aunque a veces no siempre visible, tiene el poder de transformar vidas y dejar huellas profundas para el futuro.
43
Raíces firmes y servicio con amor
Área de Preescolar Colegio Calasanz Pereira
“Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Salmos 1:3).
49
Para adentrarnos en esta sección de la revista y disfrutar de las creaciones de los niños, sería interesante prepararnos con algunas preguntas: ¿Qué es una raíz? ¿Para qué sirve? Y no precisamente porque se vaya a acceder a contenidos botánicos o de ciencias naturales, sino porque este año el lema educativo en Calasanz ha sido “Tu raíz”. La raíz entre sus funciones se encarga de absorber nutrientes que puedan alimentar y hacer crecer la planta; sirve de anclaje y cimiento para que se mantenga firme y ante las amenazas tenga la fuerza suficiente para sostenerse; es comunicadora de alimentos hacia el resto de la planta para generar crecimiento y frutos y; finalmente, tiene una gran capacidad de almacenamiento para tiempos en los cuales el agua se escasea o se presenta una crisis. Pues bien, esta manera de comprender la raíz y la relación que tiene con nuestra propia vida, posibilitará generar reflexión a propósito del estilo calasancio. Ver a los niños en sus diferentes etapas de crecimiento, es ir generando conciencia de los procesos que ellos también van recorriendo. Es así como ellos expresan en su manera de relacionarse con otros, los nutrientes que han sido brindados por la familia y el colegio y, por supuesto, genera la reflexión en quienes acompañamos sus procesos sobre qué tipo de nutrientes les hemos brindado: Amor, nutriente sutil y verdadero con el que podrán además de nutrir, enseñar a otros a crecer con respeto. Comprensión, alimento que generará el valor de lo que son como personas, pero también la manera como se da la dignidad a otros y que, reconociendo las diferencias, encuentran riqueza en la manera de ser en una sociedad acogiendo con cariño. Respeto, para saber dar lugar a otros en un mundo donde el egoísmo está tomando el poder. Relacionarse desde el respeto es saber que las personas me ayudan a hacer parte de mi historia y eso es gratificante. Comunicación, ser rico en nutrientes, es también aprender a compartir mediante la expresión oral, escrita y gestual el alimento que las personas reciben de la raíz y, una buena comunicación, posibilita el crecimiento de la vida y las relaciones. Silencio y escucha, sustento que, puesto en práctica, regala al ser el don de escuchar no solo la vida en su esplendor mediante las relaciones humanas, sino la grandeza de fortalecer la vida trascendental con la experiencia de Dios. Y, en fin, estos y muchos más nutrientes hemos ido encontrando en la manera de reflexionar en este ejercicio de anticipación a esta sección. Disfrutemos pues, de las creaciones que los niños exponen en cada uno de sus diseños y, recordemos que además de plasmar creatividad, diversión, intereses y gustos, están recordando que la familia y el colegio en su raíz, han sido proveedores de nutrientes que permanecerán en su crecimiento, permitiendo el fruto desde su belleza interna que, con firmeza y amor, será el almacenamiento y la reserva para los momentos de sequía en la vida. Juntos cuidemos el jardín que son nuestros niños y, aprendiendo de su sencillez y bondad, podremos también recordar nuestras raíces.
Gloria Milena López Villegas Coordinadora de convivencia de Prejardín a 5°
48
51
50
53
T.B
Tomás Alzate Trujillo
Pre jardín
Esteban Muñoz Arango
Valery Osorio Colonia
T.A
52
55
54
57
2
SEGUNDO
1
56
Desliza para ver todos los trabajos
PRIMERO
59
58
61
60
62
65
64
67
69
¿Por qué nos preocupamos más tanto por comer bien y hacer ejercicio, y no por dormir bien? De los pilares fundamentales para estar sanos tenemos: una buena alimentación, hacer actividad física, tener conciencia de nuestro aseo personal y nuestra higiene del sueño. Usualmente tenemos muy en cuenta estos otros pilares, pero abandonamos uno de los más importantes: el buen dormir. ¿Y qué conlleva?. Cuando dejamos de lado este factor, tarde o temprano terminará afectando a todos los otros, bajando nuestro rendimiento en muchas áreas (físicas, de pensamiento) y afectando nuestra calidad de vida. Tenemos que ver esto desde 3 aspectos: Cantidad de horas (cantidad). Horarios (orden). Qué estamos haciendo antes y después de dormir (calidad). Cantidad Aunque sabemos que el mínimo de horas que debemos dormir las personas va de 7 a 8 horas diarias, esta no es una realidad universal. Los niños y adolescentes deben dormir entre 9 y 10 horas por noche para mantenerse sanos y ayudar a su desarrollo. Así que, al decir que todas las personas necesitan dormir la misma cantidad de horas, estamos perjudicando a gran parte de la población. Horarios Por otro lado, tenemos los horarios de sueño y la constancia que necesitamos para cumplirlos. Las personas respondemos mejor cuando tenemos una rutina. Tener un buen horario de sueño es un beneficio enorme. Debemos establecer una hora promedio para dormir y para despertar, sacando el máximo provecho de nuestro descanso. Hábitos antes y después de dormir Como último factor para tener en cuenta es qué estamos haciendo antes y después de dormir, y cuáles son los hábitos que tenemos. Está demostrado que dormir expuestos a pantallas y dispositivos electrónicos perjudica significativamente nuestro sueño. Hace que sea leve y no descansemos correctamente. Lo recomendado es desconectarse de lo digital al menos entre 30 minutos y 1 hora antes de dormir. Tenemos que crear un espacio de descanso para mejorar nuestra calidad de vida. Todas estas son herramientas y factores que debemos tener en cuenta si en serio queremos mejorar nuestra higiene del sueño, pero nadie lo va a hacer por nosotros. Tenemos que estar dispuestos a cambiar.
LA HIGIENE DEL SUEÑO
68
Violeta Rozo Bedoya 9°B
71
Y es que creo que esta pregunta nos hace preguntarnos muchas cosas como sociedad, ya que no es solo miedo a fracasar, si no miedo a ser juzgados o comparados con alguien más, ya sea por la gente que nos rodea, o por uno mismo. Al igual, se vuelve complejo no hacerlo; prendes tu celular y aparece un joven de tu misma edad, que aparentemente tiene la vida resuelta. Y entonces aparece el miedo. Miedo a no ser suficiente. Miedo a quedar mal. Miedo a fracasar frente a los otros. Pero en eso está el problema; muchas personas están perdiendo no por fracasar, si no porque ni siquiera lo intentan. Nuestra sociedad nos enseña a ver el error como algo negativo, cuando equivocarse es algo natural de crecer. Nadie, absolutamente nadie aprende a caminar sin caerse, nadie aprende un idioma sin confundirse. Nadie alcanza algo grande sin pasar por momentos incómodos. Sin embargo, esta generación siente una presión enorme por hacer todo perfecto. Y la idea de que todo debe ser perfecto es errónea, ya que nada lo es. Las personas que admiramos hoy también tuvieron miedo, se equivocaron y cometieron errores. La diferencia es que actuaron a pesar de ello. Entendieron que equivocarse no significa ser incapaz, sino un aprendizaje. Por eso creo que deberíamos cambiar la forma de ver el fracaso. En vez de preguntarnos: ¿Y si sale mal? Quizá deberíamos preguntarnos: ¿Y si funciona? Porque al final el verdadero fracaso no siempre es equivocarse. A veces el verdadero fracaso es dejar que el miedo decida por nosotros. Y tal vez el reto más importante de nuestra generación no sea ser perfectos, si no tener el valor de intentarlo incluso cuando no estamos muy seguros del resultado.
¿Cuántas veces dejaste de hacer algo solo por miedo a fracasar?
Daniela Pineda 9°B
70
73
¿Cuántas oportunidades, proyectos y personas nos hemos perdido por perezosos?
¿Cuánto tiempo hemos perdido en esa situación, sin real importancia?
¿Cuántas veces hemos movido lejos cosas que nos hubiesen beneficiado? Responde en tu mente: ¿Te das cuenta de lo que esto quiere decir? Imagina que en un solo hábito puedes corregir el rumbo de tu vida. Por eso, te invito a conocer lo que hace la disciplina en nuestras vidas. Al día de hoy, mucha gente cree que tener disciplina es tener la rutina de los monjes de mañana. Pero no es así. Consiste en poner orden y planificar los objetivos que tenemos, para que podamos conseguirlos. El éxito no te llega a la puerta de tu casa porque sí, llega tras el esfuerzo, la dedicación, la paciencia y la constancia de años, décadas o de toda una vida. Y en esta edad, sabemos que uno tiene que tener horarios y una planeación, ¿realmente merece la pena? Dejar la comida chatarra para siempre, entrenar 2 días, hacer una maratón, etc. Pero para cumplir estos objetivos, es necesaria una disciplina extraordinaria y constancia por meses y años, y en esta sociedad actual, en la cual queremos tener todo para ya, no estamos dispuestos a esperar, estos valores resaltan en la minoría. Además, necesitamos entender que lo productivo, lo que da gozo, alegría y tranquilidad es el camino, no el final. Ver el progreso que hemos tenido y saber que aún nos falta mucho por recorrer. Somos mejor que cuando empezamos, y sin la disciplina, nuestro esfuerzo frente a la adversidad que enfrentemos no tendría el mismo valor, hasta el día en el que llegamos a nuestro destino final. Todo esto suena hermoso y bello, pero ¿para que suceda debemos actuar? Obviamente y dedicarle a cambiar ya, no mañana, no la otra semana, ¡YA!
72
una vida más feliz
Una vida sin prisa
Emilio Meza 9°B
Me llamo Isabella, pero tú me puedes decir “Bela” así como me decía mi abuela antes de que empezara la guerra en aquel pueblito que consideraba mi hogar, antes de aquella destrucción que se llevó todo lo que puede haber querido alguna vez. Eso fue hace años, recuerdo que tenía como nueve o diez cuando mi abuela fue corriendo por mí a la escuela porque nos estaban atacando y debíamos huir para poder sobrevivir. Tengo ese momento muy borroso en mi mente, pero solo recuerdo cuando me arrancaba de sus brazos un hombre vestido de verde, un disparo y luego, a ella tendida en aquel andén. Desde ese momento mi vida cambió por completo, de pasar de recolectar flores con la única persona que había en mi vida, a tener que caminar kilómetros en la montaña y recibir un pan con agua del río una vez por semana. Al principio tuve que aprender a obedecer para que no me dejaran metida en aquel río toda la noche tiritando del frío, tuve que recolectar bichitos para poder comer en las semanas de caminata, hasta que me cansé y decidí que tendría que salir de esto y luchar como esa princesa que veía mi abuelita en la televisión esa tarde de navidad. Empecé a observar y detallar de quién me podría hacer amiga para salir de aquí. Inicié mi plan de huida cuando me ofrecí para servir a los jefes y así poco a poco poder ganarme su confianza. Esa mañana de marzo, luego de 3 meses tratando de acercarme, me ofreció tener un “puesto” mejor y estar más cerca de él. Me dediqué a acompañarlo y a averiguar sus siguientes pasos, cuando vi la oportunidad y actué rápido. Sentía toda la adrenalina de mi cuerpo recorriéndome y agarré esa arma y empecé a matarlos a todos. Luego, robé los celulares, agarré a los secuestrados y emprendimos el camino mientras trataba de contactar a la Policía. Me di cuenta que estábamos a salvo con el sonido del helicóptero y ahí supe cuál era mi propósito en esta vida, vencer a las guerrillas fuese como fuese, porque nadie debía de sufrir los mismos 10 años que yo lo hice. Aquí empieza mi verdadera historia, mi verdadero yo.
Sofía Buitrago Correa 11°A.
75
74
77
76
(Hoy, y solo hoy) Hoy, y solo hoy Voy a llorar por los ojos. Porque hace tiempo Que mis lágrimas se secaron. Hoy, y solo hoy Te las voy a ofrecer, Porque he llorado suficiente A través de mis manos y mis labios. He soñado el llanto. Tú me has hecho soñar Un llanto amortiguado. Pero hoy, y solo hoy Te voy a decir lo mucho que lo siento. Y te voy a contar sin reparo Lo que siento, Lo que creo, No pidas más. Porque hoy me voy a permitir llorar por los ojos. Y te pido que me mires. Hoy. Mírame. Solo por hoy. Mírame. Mira este llanto contenido. Mira la amargura que lo envuelve. Y toca la rabia que lo enciende. Solo por hoy. Mira. Violeta Rozo Bedoya 9°B MONSTRUM: (Del año pasado) Es tarde, Ya somos monstruos. Una gota se derrama De la punta de mis dedos. Es tarde, Soy un arma abatida En medio del caos. No te conviertas En el monstruo Que se come el tiempo; Mientras las gotas caen En el suelo, Pierden su rumbo Y su pureza. Ignóralo. No lo lograrás. Cuando el destino te persigue, Estás lejos de alcanzar Aquello que buscas. Es una lucha eterna, Cerca de aquel instinto. Es tarde, Ya somos monstruos. Siempre lo seremos. La gota ha tocado el suelo; Secándose, muda. Ajena a todos y a todo. No hay escape. Somos balas Perdidas en el cielo, Pintadas de un rojo intenso. Somos armas abatidas En medio del caos. No hay vida. No hay más allá. No hay paraíso Para lo indecoro. Hemos fallado. Violeta Rozo Bedoya 9°B CORAZÓN: (¿?) Un corazón que piensa Está muerto. Repite: Un corazón que piensa Está muerto. ¿Eres fuerte? ¿Y tu corazón honesto? ¿Es tu mente suficiente? Pesa. Me pesa el pecho Y carga la culpa. Aunque es mía. Pesa. Me pesa el pecho. Me pesa un pecho ajeno. Así que me trago el falso corazón. Si no es mío, ¿Para qué aguantarlo? Pero no pasa de mi garganta. La agarra y la amarra No me deja respirar. Y entonces lloro. Pero me ahogan las lágrimas. Y la impotencia asesina Me clava una daga en un costado. ¿Estás muerto? ¿Has olvidado tu corazón? Yo lo guardé en una gaveta. Claro que no se ha perdido. Está a salvo. Yo guardé mi corazón en una gaveta. Y le he puesto llave Para que no escapara. No huyera lejos de mí. Pero empezó a pensar. Tanta soledad lo hizo pensar. ¿Qué se hace cuando un corazón piensa? Lo he perdido Repite: Un corazón que piensa Está muerto. Muerto Muerto. No quiero que esté muerto. Pero no sé cómo hacer que viva. Que sienta. Sin ti, ¿Qué me queda? Repite: Un corazón que piensa Está muerto. ¿Acaso eres lo suficientemente fuerte? ¿O es tu corazón lo suficientemente honesto? Violeta Rozo Bedoya 9°B Polvo de estrellas Un día estaré despierta. Lejos de tu mirada tardía. Lejos de la esperanza Que creí compañada De un anhelo comparto. Un día estaré despierta. Lejos de tu sola presencia Que me consume Como lo hacen las brasas De un fuego lento. Y te daré las palabras Que no tengo. Y te daré los deseos Que hoy no sueño. ¿Qué esperas que haga ahora? Ahora que no puedo Negar tu adiós No sé cómo convencerme Que estoy libre de culpas. Me dejaré morir una vez más Para vivir en sueños rotos. Me dejaré morir una vez más Y me entregaré a Morfeo Para que esa arena suya Descanse sobre mis ojos. Me dejaré morir una vez más Para conocer los sueños Que me fueron arrebatados. Estando así Por fin despierta Dándote las palabras Y los sueños Que no he tenido nunca. ¿Qué esperas que haga ahora? ¿Qué esperas que escriba Aún cuando me has robado Las palabras que creías mías? No quiero escribir Con palabras ajenas. Así pues, Un día prometo estar despierta Y envuelta en llamas. Quemándome a fuego lento Bajo la lluvia de estrellas Que me trajo Tu arena dorada. Violeta Rozo Bedoya 9°B
79
78
9°B
Condenado Soy un condenado a muerte con su cuaderno Esperando algo que lo salve del suplicio eterno Un golpe de suerte o un insante tierno Un gesto de los tuyos rompería el viento No sé si soy cada vez más yo… o cada vez más otro Me desmayo porque no me hago en mi rostro Todo está negro alrededor y no me reconozco Siento que me voy volviendo loco Las intuiciones más leales me llegan lento Habitan en profundidades que yo no frecuento… ¿Será que nos comimos el cuento De que todo es una imágen y no queda nada adentro? Al margen de lo que cuento Sigo en la vorágine de una ciudad sin sentimientos Como un fósil en movimiento, frágil y sin aliento Dócil al sufrimiento, un mártir del pavimento Quisiera no hablar tanto sobre vivir Quisiera tener más en claro que voy a decir ¿Qué quería decir? Ah, sí, que cuántas cosas hago para olvidarme de que voy a morir No sé por qué me hablan tanto del libre albedrío Si prefiero tanto el frío Si extraño lo mío Si me elijo en el olvido… No sé meditar, me agarra la ansiedad No sé levitar, me gana la gravedad Lo tomo con levedad A mi corta edad, ¿la vida es una obviedad? Matías Corredor Amado 10°B Penumbras Hoy es una de esas noches del amor inmenso Dimensiones ideales para un calor intenso Situaciones irreales, mares de suspenso Conexiones siderales con eso que siento Suena tan diferente cuando no lo pienso Y me entrego al suceso que me da el presente Todo es transparente y va perdiendo el peso Cuando haces vibrar mis huesos con esa corriente Estás pensando siempre que hay algún error Entiendo que este mundo no es tan seductor Piérdete conmigo en este vapor Entrégate a lo nuevo que nos da el amor Si caminamos juntos tiene otro valor Hacer vibrar el muro que impuso el pudor Peores que las penumbras que me dan lugar Pues hoy suplican… que ponga al viento a transpirar Siento ganas de escaparme Y no volver a vivir ese miedo a sentir Que se haga tarde… Que el tiempo se derrite y las miradas arden Juegan a quemarse, o resucitarse A sentir el calor que aceleró la sangre. Matías Corredor Amado 10°B Giros No sé si los días lloran con tu encanto Si tu vida se despliega como un mantel blanco Si a tus deseos les ganó el cansancio, O te están dando lo que mereces Quizás si el mundo gira más despacio Alguna vuelta nos junte otra vez Y por ahí vas, ya no te ves Sabes bien que la vida es sueños Y vas… jugando siempre a perderte en la niebla Y ya no sé qué anhelos te despiertan Si en esos días donde todo tiembla Te acordarás de mí. Giros, en el lugar Rios, buscándose y… Dime, si ya no estás Dime, si ya no ves Los días son… como un misterio Entre nosotros se ha apagado el fuego Dos almas que buscan encontrar un cielo Y es que en esta vida, todo pasa lento Quizás si el mundo gira más despacio Alguna vuelta nos junte otra vez… Y así me voy, así me ves Buscando regresar el tiempo. Matías Corredor Amado 10°B Algo del vacío ¿Habrá razón?… para bucear en el medio del bello apagón ¿Con qué convicción?… me vuelvo mi propio matón Es que cada esquina me inspira pasión La luz Asssina que habita el rincón Piernas infinitas que cuando se agitan imitan muy bien al amor ¿Vas a seguir seduciendo idiotas? Cuando los miras pierden el pellejo Qué fácil hacer que suden la gota Quizá a esta altura ya seas como ellos Buscando muy lejos lo que está cerca La noche y su espeso Si tiene ese peso es porque alguien lo aguanta A la deriva de una marcha fugaz Cualquier hechizo que da nos encanta Solo pensar, ¿cómo se explica este hambre voraz? Es que en cada exceso se esconde una falta Yo siempre me sirvo demás… es como… Un laberinto de escaleras… esto es igual de real que un animal cuando tiembla Como aquel que logró navegar y cruzar el mar que se incendia Igual de real que volver a aprender a amar Pero sin arrastrar miserias No podemos diluir… la nieve espesa del alma Cuando es su tiempo de salir… sangra, y calma la sed. Matías Corredor Amado 10°B
81
80
Utopía Ayer cometí un error: fue prestarle mi vida al corazón y por un momento sentí la felicidad que provocaba el vivir lástima que recordé que la vida no era tan así. ¿Por qué no podemos vivir tan genuinamente como un niño en sus años inocentes? ¿Acaso es obligación matarnos por algo que solo dejará de legado una masacre que muchos terminarán olvidando? Esa tarde, por las calles caminando, mientras mi corazón me iba guiando, yo solo andaba imaginando un mundo lleno de autenticidad, y, mejor dicho, que felicidad, todos éramos nosotros y reinaba la amistad, ¿Qué ganas de pelear, de ser enemigos, o dejarnos de hablar? Pero que ilusa fui, sé a la perfección que la vida no es así; ese día mi corazón confió, y como siempre, alguien lo dañó. Me di cuenta que para vivir así, Todos debemos comprometernos... y dar el amor que todos merecemos para poder dejar de habitar estos infiernos. Nataly Bermúdez González 11°B Egresados ¿Cuándo nos volveremos a ver? No sé, pero no me dejará de doler. Les pido que sean los mejores, nunca sus sueños abandonen. Me harán más falta que nunca... No haber pasado tanto junto a ustedes es mi culpa. Nataly Bermúdez González 11°B Melancolía Hace meses no me sentía así... Pero me acordé de ti y todo lo que llegue a construir no sirvió de nada más que de consuelo, pues ahora estoy de nuevo en el suelo viendo como salgo de la maldición que tú me clavaste con esta emoción. ¿Qué necesidad había de ilusionar con mentiras que sabías nunca ibas a saciar? Ahora soy una más de tus víctimas ¿O acaso tú si me querías como íntima? Que raye que no me hayas querido ahora solo parezco un pájaro herido que desea volar, pero no tiene alas para avanzar. Nataly Bermúdez González 11°B Justicia ¿Quién iba a pensar que después de tanto me ibas a gustar? Pero para que, digo sí igual mira, me ibas aghostear. Te fuiste sin explicar, sin siquiera mirar atrás ¿Eso para ti es amar? Ojalá te hagan lo mismo y te toque llorar. -Nataly Bermúdez González Tú Mulata, tu piel delata todos esos pensamientos que se convirtieron en sentimientos que un día pensaste no tener y hoy pasaste a obedecer. Zarca, hoy me dejas más que una marca, eres aquella mujer que me mata. Hoy no puedo vivir sin temer ese amor perder. Nataly Bermúdez González 11°B Maldito destino No es justo conmigo encontrarme contigo, no sé si fue el tiempo o destino, pero lo maldigo, maldito. Me encantan tus ojos me ponen los cachetes color rojo. Lástima que sean tan malos ¿Por que me matas con ellos? Realmente no me amabas, solo era un deseo de tocar sentir, besar... Fue como un deseo animal. Que ironía, ¿No que era muy genuino? ojalá no estés en mi destino (miento, si quiero, así sea clandestino). Nataly Bermúdez González 11°B
83
82
85
84
87
89
88
PRE JARDÍN
91
JARDÍN
90
93
92
TRANSICIÓN
A
95
B
94
97
1°A
96
99
1°B
98
101
2°A
100
103
102
2°B
105
3°A
104
107
3°B
106
109
4°A
108
111
110
4°B
113
112
5°A
115
114
5°B
117
119
6°A
118
121
120
6°B
123
7°A
122
125
124
7°B
127
8°A
126
129
128
8°B
133
9°A
132
131
130
135
134
10°A
137
10°B
136
139
Parece que fue ayer cuando llegamos al colegio con más nervios que certezas, con maletas más grandes que nosotros y con ansias de empezar un recorrido por lugares que apenas empezábamos a conocer. Hoy nos despedimos con sueños mucho más grandes que aquellas maletas y con el corazón lleno de momentos irrepetibles que permanecerán para siempre en nuestra memoria. Todo comenzó entre crayolas, plastilina de colores y juegos compartidos. Admirábamos a nuestros padrinos y los veíamos como gigantes; ahora somos nosotros quienes ocupamos ese lugar ante los ojos de los más pequeños. Durante años, el momento de partir pareció lejano. Mientras vivíamos cada nueva experiencia, cada primera vez y cada nuevo recuerdo que nos iba uniendo, nunca pensamos que llegaría el día en que nuestros caminos tendrían que tomar rumbos distintos. Nuestra historia está hecha de momentos que nos marcaron profundamente. Recordamos las primeras interclases, cuando empezamos a sentirnos un poco más grandes; el City Calasanz, que despertó en nosotros la imaginación y nos hizo creer en un sinfín de posibilidades. La pandemia que nos mantuvo separados físicamente, pero fortaleció la ilusión de encontrarnos de nuevo y alcanzar juntos el bachillerato. Luego llegó sexto, un año que marcó un nuevo comienzo. Jair nos abrió las puertas de una etapa distinta y nos hizo comprender que nuestra historia como grupo apenas estaba empezando. Vinieron los primeros retiros, en los que aprendimos a conocernos más allá de las apariencias y a mostrarnos vulnerables. También quedaron grabados momentos inolvidables como los creativos castigos de Iván, que hoy recordamos entre risas. Finalmente llegó grado once. Tal vez todavía nos faltan muchas experiencias por vivir, pero ya sabemos lo que significa atravesar una última primera vez. Nunca olvidaremos los gritos en los descansos, los juegos de nuestra infancia, la espera del timbre para salir a los descansos y el canto de los pajaritos en la mañana o la peculiaridad de las iguanas irrumpiendo en los salones de primaria. Hoy esos mismos recuerdos nos llenan de nostalgia porque nos narran cuánto hemos cambiado. Nuestras voces son más graves, nuestras risas más maduras y nuestros pasos llevan el peso de las experiencias vividas. Aunque el futuro despierte incertidumbre, estamos convencidos de que el pasado despertó en nosotros una hermandad. Mientras el colegio cambiaba, nosotros también lo hacíamos. Con el paso de los años vimos cómo los juegos parecían cada vez más pequeños y los escritorios menos grandes. Aprendimos a disfrutar la comida de doña María Elena, ofrecida siempre con cariño por Adri; a encontrarnos con Glorita y su saludo invariablemente afectuoso; a escuchar a don Diego llamándonos por nuestros nombres, después de vernos crecer durante tantos años. Ana, que guardó nuestros primeros dientes y aún sigue cuidando de nosotros. Recordamos también a Jairito, que ya no está en el colegio, pero sigue presente en nuestros recuerdos; y a don Víctor y don Jose, quienes reparaban con paciencia los pupitres que el tiempo, o nosotros mismos, terminábamos dañando. Así como ellos fueron testigos de nuestro crecimiento, también hubo profesores que llegaron en distintos momentos del camino y dejaron una huella imborrable en nosotros. Kate, que nos conoce desde siempre y Cami Restrepo que es como una segunda madre; Iván, quien nos recibió en una nueva etapa y empezó a moldearnos como grupo; Cristhian, que continuó esa labor enseñándonos orden y fortaleciendo los lazos que hoy convierten a 11A en una familia, además de regalarnos tantos momentos de alegría con sus ocurrencias; Sebas y Clemen, con su infinita paciencia; Julio, por su cercanía y sinceridad; Olga, por ayudarnos a descubrir el potencial que llevábamos dentro. A Juan Di y su forma apasionada de asumir las clases. La alegría y el sabor de Iván Lozano, Guapacha, que nos acompaña en este último año en el que despedimos un lugar que por tanto tiempo llamamos nuestro segundo hogar. Al mirar atrás entendemos por qué somos un grupo unido, comprensivo y dispuesto a dar lo mejor de sí por los demás. A lo largo de estos años, cada uno de nosotros ha dejado una huella invaluable. Hemos guardado en el corazón un pedacito de quienes compartieron este camino y gracias a ellos somos quienes somos hoy. Quedará por siempre en nuestras memorias la creatividad de Daniela con sus dibujos, el liderazgo de Agudelo, la sinceridad de Samanta al decir lo que piensa y la serenidad de Úsuga. La incondicionalidad de Juan Miguel, la paciencia que siempre tiene Juanita y la nobleza que caracteriza a Nataly, acompañada de las ganas de emprender de Vale con sus gomas, postres y su forma de ser. Como olvidar a Salazar que llegaba tarde viviendo al lado del colegio y su manera de dormir en clase. Evelyn, que lloraba al escuchar que nos íbamos; nos conmueve con su sensibilidad. Blandón por su resiliencia y compañerismo, Manuela por su empatía y su capacidad de escucha, Cabrera por su inteligencia y explicaciones que hicieron pasar trabajos a más de uno. Tomás Zuluaga quien tiene la capacidad de hacernos reír con sus cantos y dibujos anormales. A Juana por su alegría, a Isa Heberle por su ternura, a Juanma por hacernos reír en los momentos donde la circunstancias no eran las mejores, a Isa Serna por su compromiso, los inolvidables chistes de Ramírez y los cobros de tareas de Salomé, aunque siempre deseó ayudar a los demás. De Tobón, no olvidamos su manera de relacionarse con los demás y a Luciana por su espontaneidad. La lealtad de Nicol y a Gabriel por ser una persona tan genuina. De Sofi Buitrago destacamos su respeto y su reserva. No olvidaremos las ganas de molestar todos los días de Marín y que siempre se saliera con la suya. A Zúñiga por todas las veces que nos hizo reír cuando se le salía la rodilla, lo servicial que es Estrada y la valentía de Mafe. A Franco por sus comentarios inoportunos que nadie se esperaba; a Rodas por su firmeza ante todas las adversidades, Benavides por estar para los demás y, finalmente, la valiosa amistad de Pinilla. Tampoco podemos imaginar lo que deben sentir nuestros padres al ver cómo, en un abrir y cerrar de ojos, pasamos de ser niños que soñaban con llegar a once, a convertirnos en bachilleres. Este logro también les pertenece a ellos. Gracias por el amor, el apoyo incondicional y la confianza que nos han dado en cada paso del camino. Hoy estamos llenos de expectativas por el mañana. Sabemos que el colegio seguirá ahí, que extrañaremos estos pasillos, estas aulas y las personas que hicieron de este lugar nuestro hogar. También sabemos que nunca volveremos a coincidir exactamente de esta manera, en este mismo lugar y en este mismo momento de nuestras vidas. Por eso nos despedimos con profunda gratitud. Gracias por cada amistad construida, por cada maestro que creyó en nosotros, cuando nosotros mismos dudábamos, por cada rincón que fue testigo de nuestra historia. Aquí no solo aprendimos matemáticas, ciencias o literatura; aquí aprendimos a caer, levantarnos y seguir adelante. Aunque el tiempo nos lleve a destinos diferentes, siempre habrá una parte de nosotros que permanecerá aquí: caminando por estos corredores, ocupando estos pupitres y compartiendo una última carcajada antes de que vuelva a sonar la campana. Con todo nuestro amor, agradecemos a los futuros médicos, arquitectos, ingenieros, artistas, cineastas, empresarios, veterinarios, abogados y a todos aquellos que están a punto de comenzar la siguiente gran etapa de sus vidas.
Con cariño y nostalgia, Once A.
Hay lugares que se convierten en hogar sin que nos demos cuenta. Entre estos pasillos crecimos, cambiamos y aprendimos mucho más de lo que cabía en un cuaderno. Aquí vivimos nuestras primeras amistades verdaderas, nuestras caídas, pero también nuestros logros, y esos momentos tan efímeros, que con el tiempo terminaron convirtiéndose en los más inolvidables. Pero con el paso de los años, dentro de ese gran baúl de aprendizajes, existe uno, que para nosotros, la promoción 61, es el más importante; aprender a despedirnos. Y aunque estamos seguras de que millones de veces soñamos con llegar a este momento, desde el primer día que tocamos nuestro “hogar” siendo promoción, descubrimos que no era tan fácil dejar atrás aquello que sin comprenderlo, se convirtió en una gran parte de nosotros. ¿Pero cómo podemos asimilar una vida ahora sin ser una familia? 11B se ha caracterizado siempre por ser un salón hermoso, lleno de hermandad y alegría, y ahora, que estamos a punto de partir, no logramos aceptar que se aproximan días, semanas y años sin tenernos como hermanos. Entender que nos graduaremos y ya no habrá un día en el que Juan Miguel nos haga reír con uno de sus chistes tan espontáneos, que Sierrita ya no podrá sacarnos una sonrisa simplemente con mirarnos a los ojos, que Guapacha ya no nos hará rascarle la espalda toda la clase, ni hacernos felices sólo con su forma de ser. ¿Cómo entender una vida sin la alegría de Emiliano que nos permeaba a todos hasta en los días más grises? Saber que cerramos esta etapa y que Idolo no estará ahí ayudando al que lo necesite, que no volveremos a escuchar los comentarios pasados y burlescos de Escobar que nos hacía reir a todos. Tanto que nos prepara la vida, y estamos seguras de que en cada momento nos detendremos a recordar nuestra familia. Claro que nos llevamos en el corazón la creatividad de Juana, la generosidad de Sotico, siempre dispuesta a compartir con los demás; y la amabilidad de Jerito hacia todos nosotros. Recordaremos también el respeto de Valeria hacia cada uno de nosotros, el compromiso constante de Forero y la disciplina admirable de Ledesma, que nos enseñó que los sueños se alcanzan con mucho esfuerzo. Nos llevamos la fortaleza de Enciso para afrontar los momentos difíciles, el entusiasmo de Osito y la manera tan realista de Víctor de ver la vida. Extrañaremos la espontaneidad de Vélez, capaz de sorprendernos en cualquier momento, y la tranquilidad de Silvi Matiz para afrontar el día a día. También quedará con nosotros la mirada observadora de Belinda, la sensatez de Tamayo y la responsabilidad de Díaz, cualidades muy hermosas que siempre admiraremos. ¿Cómo no vamos a recordar el amor por el deporte que caracteriza a Guerrero? La alegría que Isa llevaba consigo a donde sea, o la ternura de Morita, que tantas veces nos regaló gestos sencillos pero significativos. Nos hará falta la capacidad de Cami Corredor para escucharnos cuando más lo necesitábamos, la solidaridad de Felipe y el liderazgo de Nataly, que todo este tiempo supo guiarnos con mucho amor. Permanecerá también la sonrisa de María Paz que nos iluminaba a todos, la humildad de Silvi Agudelo y la nobleza de Porras, cualidades que hicieron más agradable nuestra convivencia. Nos llenaremos de nostalgia al recordar los abrazos de Juli, llenos de ese amor puro que siempre supo brindarnos a todos. Nos acompañará la serenidad de Sara, la paciencia de Maca Vargas y la inteligencia de Raigosa, que tantas veces nos ayudó a encontrar respuestas. Y por supuesto, el positivismo de Sofía y la amistad sincera de Dalia, que nos recuerda que siempre hay razones para seguir adelante con una sonrisa. Por ahí dicen que somos un pedacito de cada persona que amamos, y qué real es; porque al final, somos la suma de todas estas cualidades: de cada risa, de cada aprendizaje y de cada diferencia. Somos una familia construida por personas muy únicas, y quizás eso es lo que hace tan difícil decir adiós. Tal vez dentro de un mes olvidemos por completo nuestro horario, pero JAMÁS olvidaremos cómo nos sentimos aquí. Porque al final, lo que realmente permanece no son los días exactos, si no las personas que caminaron a nuestro costado mientras crecíamos. Estos años reímos hasta llorar, compartimos silencios y superamos miedos. Pero lo más importante de todo es que encontramos corazones, que incluso con el tiempo y la distancia, seguirán viviendo en nuestra memoria. Gracias de corazón a quienes estuvieron en nuestras mejores etapas y también en nuestras peores versiones. A quiénes nos vieron caer y aún así siguieron creyendo en nosotros. A Jaír porque más de una vez dejó de ser sólo un profesor para convertirse en nuestro apoyo. A Clemen porque nos llenó de cariño y logró tocar todos y cada uno de nuestros corazones con su sencillez. A Iván, nuestro coordinador, porque desde su rudeza siempre trató de hacernos mejores personas, y porque con el paso del tiempo, entendimos que sus acciones iban mucho más allá del ser estricto, era puro amor. A Dani el matemático, por hacer siempre de su clase lo menos tediosa posible y lograr ganarse nuestro cariño desde su humor y forma de ser. A Guapacha, por haber hecho parte de nuestro crecimiento como estudiantes, pero sobre todo, como personas. A Juandi, por la pasión que nos contagiaba en cada clase y por el conocimiento que siempre nos compartió desde su alegría y vocación. A Cristhian por sus charlas, consejos y su capacidad de adentrarse en los corazones de cada uno de nosotros. A las Camilas, a Jeisson, a Kate, a Julio, a Sebas, a Richi, a Cupi, a Dani Cardona, a Wendy, y a todos esos profesores que se esforzaron todos los días por brindarnos de su conocimiento, pero más allá del estudio, por construirnos como seres humanos. Por soportarnos y dar siempre lo mejor de ellos para que entendiéramos. Por escucharnos cada que lo necesitábamos, por ser la base de quienes somos hoy en día y las raíces de quienes seremos en un futuro. Hoy no sólo nos despedimos de un colegio, nos despedimos de una etapa irrepetible en nuestras vidas. De las mañanas que compartimos, de los descansos que se sentían eternos, de las conversaciones en voz baja para que no nos regañaran y de esa rutina que siempre nos pareció tan normal, pero que hoy entendemos que era felicidad. Quizás el tiempo nos lleve por caminos diferentes, quizá algún día dejemos de vernos con frecuencia, pero siempre habrá algo que nos una: haber crecido juntos en el mismo lugar que nos enseñó a soñar. Y aunque hoy nos vayamos con nostalgia en el corazón, también nos vamos con la certeza de que algunos lugares nunca se abandonan del todo, porque permanecen viviendo en nosotros para siempre. GRACIAS COLEGIO CALASANZ, gracias por construirnos como personas, por enseñarnos a soñar, pero sobre todo, por llenarnos siempre de amor.
Con cariño y nostalgia, Salomé, Juliana y la promoción 61.